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EL OPUS DEI, LOS CRIPTO JUDIOS Y LA MASONERIA

octubre 19, 2011
El Opus Dei, los cripto Judios y la Masonería




José María Julián Mariano Escrivá de Balaguer y Albás, nacido con el nombre José María Escrivá Albás (BarbastroHuesca9 de enero de 1902– Roma26 de junio de 1975), sacerdote español fundador en 1928 del Opus Dei y santo de la Iglesia Católica. Es conocido como Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás.
Fue beatificado por Juan Pablo II el 17 de mayo de 1992 y canonizado el 6 de octubre de 2002. Su fiesta se celebra el 26 de junio.
Escrivá nombre de profesión lo cual implica origen sefardí al igual que por ejemplo Rodriguez Zapatero vinculado a la Masonería e izquierda Fabiana de Londres al igual que Felipe González.
Alba/Albas vinculado a la aljama judía de Alba de Tormes, de donde proviene la Casa de Alba, de linaje judío Alvaréz de Toledo, curiosamente de Toledo es también el apellido del ex presidente del Perú Alejandro de Toledo de supuesta religión Catolica, esta casado con una judía y fué disertante en el Congreso Mundial Judío del corriente año junto al ex mandatario Uruguayo Luis Alberto Lacalle Herrera.

Fuente : Tarbut ( Cultura ) Sefarad

Carta de la presidenta de Tarbut Balaguer
LINA GENÉ
Saludos cordiales para todos:Me llamo Lina Gené. Nací y vivo en Balaguer. Toda mi vida he estado implicada en el mundo cultural y asociativo de mi ciudad. Tiene unos 16.000 habitantes, es relativamente pequeña, pero esa “pequeñez” contrasta con una historia extensa y densa.
Hoy, que vivimos inmersos entre flujos migratorios globalizados –con toda la problemática que conlleva-, los balaguerins podemos presumir de que nuestra ciudad ha sido poseedora en un pasado, de una pacífica y feliz convivencia entre las gentes de las tres grandes culturas de raíz religiosa monoteísta que la habitaban.La cristiana, vivida naturalmente como lo que era y sigue siendo: la propia. La islámica, con fuerte presencia plasmada en los continuos hallazgos arqueológicos. La judía: la gran olvidada.Tarbut Balaguer puede ser el instrumento idóneo para rescatar de este injusto olvido la parte judía de nuestras raíces.Un abrazo,
Lina Gené

No conviene olvidar el nombre exacto y en extenso de su propia creación y que por lo general queda, a pesar de ser el nombre oficial y registrado, en el ostracismo de la intencionada omisión. La denominación del Opus Dei es la de “Sociedad Sacer­dotal de la Santa Cruz y el Opus Dei” y ya en su propio nombre se cierra la llave de un misterio, cuyo enigma nos viene descifrado por el historiador judío Cecíl Roth que escribe en su conocida y divulgada obra Historia de los marranos lo siguiente: “en Bar­celona, donde si un marrano decía ‘Vamos hoy a la Iglesia de la Santa Cruz‘ referíase a la sinagoga secreta llamada de ese modo”. Es una coincidencia sospechosa que el nombre es­cogido por Escrivá de Balaguer para su organización coincida exacta y crípticamente con el de la “sinagoga secreta” en el lenguaje a la usanza de los judíos.

LA COMUNIDAD JUDÍA EN EL ALMENAR MEDIEVAL

Almenar pasó de los musulmanes a los cristianos en repetidas ocasiones pero muy transitoriamente con el Conde Ermengol V de Urgel ya que los musulmanes reconquistaban reiteradamente la población casi de forma inmediata.
Y es que Ramón Berenguer IV se dio cuenta que no era suficiente conquistar una población sino que además había que ocuparla. Por lo tanto, con buen criterio, decidió ocupar la población de Almenar y para ello reclutó 100 familias de Balaguer que se trasladaron a Almenar a cambio de las tierras, los términos, las almoinas y casas del territorio, así como la acequia de riego con el agua correspondiente para ellos y todos sus descendientes. La acequia de riego es el canal de Piñana, que fue donada a las 100 familias de Balaguer el año 1151, cuatro años después de la concesión de la Carta de Población de 1147. No hay constancia si entre los pobladores procedentes de Balaguer había también judíos
(ya que en Balaguer había una importante Aljama judía en aquella época) 






Joaquin Navarro Valls vocero del  Vaticano y numerario del Opus Dei


Algunos temas relacionados con los apellidos aragoneses

Si aceptásemos esa teoría, se llegaría a la conclusión de que la mayor parte de la población aragonesa es descendiente de judíos.
Efectivamente, Aragón contó con una abundante población de religión judía, que en su origen era portadora de nombres puramente hebraicos. Sin embargo, las persecuciones sufridas por esta minoría (aunque en algunos pueblos aragoneses era una muy amplia minoría) forzaron en primer lugar su conversión y en segundo lugar su casi completa huida al exterior. Y en todos los casos en que los antaño judíos y luego conversos permanecieron en Aragón, adoptaron apellidos corrientes en la zona, lo que ha hecho que actualmente sea casi imposible acreditar, salvo para las familias de mayor abolengo, un posible origen judío.
Sí es cierto, sin embargo, que algunos apellidos concretos son más abundantes entre la población conversa, al igual que hoy en día la etnia gitana o romaní tiene algunos apellidos con mayor frecuencia que otros, pero no cabe hablar de apellidos puramente judíos, gitanos o procedentes de moriscos (conversos al cristianismo desde el Islam). Un ejemplo es el apellido Navarro, ya que muchos judíos aragoneses, tras ser expulsados por los Reyes Católicos, se refugiaron en Navarra, reino entonces independiente, donde se convirtieron al cristianismo, para luego regresar a nuestra tierra portando ya el apellido Navarro.


Los chuetas, del catalán xueta/es (ʃwətə(s)), conforman un grupo social de la isla de Mallorca, descendientes de una parte de los judíos mallorquines conversos al cristianismo y de los cuales, a lo largo de la historia, se ha conservado conciencia colectiva de su origen, por ser portadores de alguno de los apellidos, de linaje converso, afectado por las condenas inquisitoriales por cripto-judaísmo en el último cuarto del siglo XVII, o por estar estrechamente emparentados con ellos. Históricamente han sido estigmatizados y segregados, por lo cual, y hasta la primera mitad del siglo XX, han practicado una estricta endogamia. Hoy en día, entre 18.000 y 20.000 personas en la isla son portadoras de alguno de estos apellidos.1 2


Los apellidos considerados chuetas son: Aguiló, Bonnín, Cortès, Fortesa/Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Pinya/Piña, Pomar, Segura, Tarongí, Valentí, Valleriola y Valls,19 los cuales derivan de una comunidad conversa mucho más amplia, dado que los registros de las conversiones, a caballo entre los siglos XIV y XV,20 así como los de la Inquisición, de finales del XV y principios del XVI,21documentan más de 330 apellidos entre los conversos y los condenados por judaizar en Mallorca. Un detalle que ha llamado la atención de diversos estudiosos que han tratado el tema, es que algunos mallorquines llevan apellidos de procedencia claramente judía, que no son considerados descendientes de hebreos, ni chuetas22 (por ejemplo: Abraham, Amar, Bofill, Bonet, Daviu, Duran, Homar, Jordà, Maimó, Salom, Vidal y otros).




Cecilia Salom junto a Nin Novoa el verdadero artífice de la liberación de Juan Peirano vinculado a la familia Peirano a través de su cuñada Valentina Mailhos y su actual pareja
Patricia Damiani viuda de Rodrigo Vejo Mailhos


Casualmente dentro de esta lista nos encontramos con el apellido de la ex fiscal Cecilia Salom, defensora de Domingo Ratti y esposa de Gonzalo Fernández, responsable de la libertad de Juan Peirano.




Otros apellidos de la lista parecen surgir de la caja de Pandora, Valenti Esteban ?
Bonnin o Bonino ? Como ya fué mencionado anteriormente los cripto Judios cambian letras de sus apellidos para esconder su verdadera identidad, Salhon / Salom.
Recordemos los vinculos familiares de la familia Bonino/Bonnin a Perez Mackinnon  ex socio de  Isidoro Vejo Rodríguez, padre de Leticia Vejo Mailhos, esposa de Juan Peirano Basso.
Recordemos también el nombre del desaparecido Pablo Valls, cuya investigación fuese rechazada por Cecilia Bonino tal como consta en la pagina web del padre de Pablo, el motivo ? quizás nunca lo sabremos, pero todos los caminos parecen conducir a un ajuste de cuentas del Cartel de Juárez como en el caso de María Marta García Belsunce.
Por ultimo lo que parece ser una extrema coincidencia, las cuales en la mayoría de las veces parecen ocultar ese trasfondo desconocido.






  Figura también en esta lista el apellido Duran de los titulares del cambio Val, Valle en Catalán al igual que Valls/Valle, recordemos que el Gerente del Chuy Gerardo Vidal  ( en lista ) de dicho cambio fue asesinado/suicidado por la mafia del oro de los Mailhos, el mismo dejó una carta a sus familiares y al Banco Central lo cual nos recuerda al mencionado caso de Mariano Perel, seguramente dicha carta daría luz sobre los responsables como en el caso Perel,  pero lamentablemente la misma nunca fue hecha pública por la “justicia”‘ Uruguaya.
De cualquier modo en el caso Perel, su carta que detallaba las amenazas de muerte con nombre y apellido pero al parecer y como siempre la justicia en ambas margenes del Río esquiva determinados intereses político monetarios.






Ergo, otra vez la censura como parte de esa Conspiración del Silencio sobre el Naufragio del Mariana 1.Amigos de Zona Urbana: aprecio vuestro trabajo y profesionalismo. Y junto con Uds. lamento sinceramente que ambos seamos víctimas de ese aparato estatal hasta ahora infranqueable.Email de la Sra. Cecilia Bonino
…) “Lo que a mí me tiene bastante afligida es que he hecho muchas consultas a navegantes uruguayos, Consulado Argentino en Montevideo (por denuncias), pescadores de la costa, y nadie me habla de pillajes (ni siquiera les digo piratería). Yo no bajo los brazos pero encontrar otros casos es para nosotros fundamental. No te asustes que no te estoy dibujando una censura como te pasó con el colega de El País, de verdad eso en Zona no pasa con esto (por suerte!), pero sí te digo que necesito encontrar algún otro caso uruguayo para contextualizar la nota y que no sea sólo la historia de Pablo. Sigo trabajando y te mantengo al tanto. No sé si la gente tiene miedo de hablar o si realmente no lo saben; “no sé”. Si llega a venir alguno de los argentinos que vos conocés (casos de los mails) por favor avisame que lo grabamos.” (…)
EL OPUS EN EL URUGUAY

En el año 1477 los condes de Plasencia confiscan la sinagoga y las casas cristianas adyacentes para ampliar el convento de San Vicente Ferrer. En compensación se les señala la calle de Trujillo como el lugar para instalar la nueva judería.
En 1482 las Cortes de Toledo acuerdan la prohibición de convivencia entre judíos y cristianos en toda Castilla. Se nombra como Inquisidor General para Castilla a Tomás de Torquemada –personaje de ascendencia judía y educado en la Congregación de los Dominicos– fue el gran artífice del Edicto de la Alhambra, que ordenó la proscripción de todos los judíos de España. Pero antes la comunidad judía de Plasencia solicita la ratificación de los límites de la judería al corregidor de Plasencia y al visitador de los apartamientos judíos de Extremadura.
Un vez confirmados los limites entre 1482 y 1486 se construye la sinagoga en las casas 12-14 de la calle de Trujillo, además de otras casas para la escuela y otros fines comunitarios.
En 1491 tres la anexión del señorío de Plasencia por los reyes Católicos, son ratificados los actuales limites de la judería. Con la toma de Granada se produce la completa expulsión de los judíos no conversos. La comunidad vende sus propiedades y se marchan con destino a Portugal, muchos recalan en la ciudad portuguesa de Tomar donde fundan una prospera comunidad. Los que se quedan en la ciudad cambian de nombre, por ejemplo Mayr Cohen se llamará Juan Gutiérrez; Isaque Molho Come se llamará Iñigo López de Vallejo; Isaque Cohen será Diego Pérez del Castillo; Mosé Cohen será Vasco Chamizo; Samuel Alegre será Pedro de Plasencia y una vez declarados conversos se instalaran en el entorno de la Plaza Mayor, la calle Zapatería y la calle Trujillo.

En el siglo XV los conversos se hacen con el control catedralicio así don Gonzalo Gutiérrez de Calleja, es el tesorero, vicario general y provisor de la Catedral. Alfonso García Santa María, tesorero y contador de las rentas obispales de Plasencia. Además ese hacen contables de las familias que forman la oligarquía de la villa.


Josémaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei , criptojudio

Los criptojudíos no se limitaban a someterse con ardor a las leyes de la Iglesia. Iban mucho más lejos. Llevaban el disimulo hasta limites extremos, hasta el punto que muchos de ellos no vacilaban en ingresar y engrosar las órdenes religiosas. En el estamento eclesiástico había sacerdotes y obispos oriundos del judaísmo que practicaban ostensiblemente las prácticas religiosas católicas y seguían, simultáneamente y en sigilo, profundamente apegados a la ley mosaica. Bajo los hábitos talares, bajo las sotanas y casullas, bajo las mitras, mantenían en su corazón, con celoso cuidado,“la llama de la religión paterna y minaron los cimientos de la poderosa monarquía católica” según la opinión del famoso historiador judío Graetz.
No hay que olvidar que los judíos conversos consideraban una vía de integración, de escala y de influencia en la comunidad cristiana, la carrera eclesiástica. De hecho, la Iglesia española recibió un copioso aporte judío y ya, en tiempo de Felipe II, cuando el Cardenal Siliceo tomó posesión de la sede primada, se halló que “casi todos los presbíteros de la archidiócesis toledana eran des­cendientes de judíos y, en una sola villa, de catorce clérigos, sólo uno era cristiano viejo”. Lo mismo sucedía en las órdenes religiosas. Algunos de esos clérigos y religiosos acabaron en la hoguera, como el sonado caso de Fray García Zapata, prior del convento de los Jerónimos de Sisla que celebraba incluso las fiestas ludías en el interior del propio convento.
Es evidente que la Iglesia española estuvo llena durante todo el siglo XVI de personalidades de origen hebreo que judaizaban de modo claro y rotundo. Nos cuenta Caro Baroja que un prelado famoso por la rigidez y dureza, don Diego de Simancas, narra en su biografía que en el año 1568 “se descubrió en Murcia una gran sinagoga, en la cual de noche predicaba la ley de Moisés un guardián de San Francisco, judío de nacimiento que se llamaba Fray Luis de Valdecañas“.
Don Diego de Simancas veía a los conversos amenazando la unidad católica. Por las autoridades de la época se descubrió con asombro y estupor una carta firmada por Usuff, considerado el jefe de la jerarquía máxima de los judios de Constantinopla, en respuesta a una consulta que la formulara el rabino español Chamorro, sobre el plan a seguir, la forma de actuar y de comportarse de los judíos y conversos españoles, las indicaciones sobre sus manifes­taciones externas, sus pautas de conducta en la Península Ibérica. El texto del documento remitido por conducto secreto, seguro y confidencial a Chamorro fue hallado y revelado a la opinión pública. El antropólogo don Julio Caro Baroja ha sintetizado en cinco puntos los extremos que se contenían en la carta-orden y que resumimos sinópticamente:1. Convertirse en apariencia al cristianismo.
2. Dedicarse con más insistencia al comercio, para arruinar a los cristianos.
3. Practicar también la medicina y la farmacia, para matar impunemente, si fuere menester a los cristianos.
4. Hacerse sacerdotes católicos para profanar y destruir la religión y los templos cristianos.
5. Introducirse en los cargos de gobierno para subyugar a los opresores y obtener venganzas variadas.
Las consignas se cumplieron. El documento es coetáneo. Un análisis histórico nos revela la identidad entre las indicaciones dadas y el grado de cumplimiento de la orden recibida en un ajuste perfecto, en una ósmosis total. Gran número de confesores y predicadores eran de raza semita. Los judíos utilizaban el sacramento de la confesión como fuente privilegiada de información para beneficio propio y de los de su raza. La predicación les servía para tomar notoriedad y obtener canongías y prebendas, rentas y honores, darse a conocer y proferir anatemas. Por eso no anda descarriado Bataillón al asegurar que fueron hombres de raza judía los que abonaron el terreno para las nuevas tendencias morales y místicas de tan honda resonancia en la espiritualidad española del siglo XVl. Los conversos eclesiásticos introdujeron por vía intravenosa en el clero su ideología si nos atenemos a la situación privilegiada del clero por aquel entonces, lo que les hacía atrayente y sugestiva su opción y adopción del estado religioso. Se ha escrito que “la tendencia de los conversos a ingresar en el clero era sólo un aspecto de la aspiración general de estas gentes a los empleos cómodos, bien retribuidos y de suficiente categoría social para acallar el complejo de inferioridad que les atormentaba”. El Libro de Alborique los acusa de estar “robando las iglesias, comprando los obispados, canongias y las otras dignidades de la Santa Madre Iglesia, tomando órdenes de clérigos y no creen en la santa fe católica, ni en la misa que dicen”.Aunque numéricamente eran más abundantes en el clero bajo, no era raro, extraño ni singular encontrar numerosos casos de judíos y conversos amparados y protegidos de prelados, miembros del alto clero, que compartían afinidades de raza y religión anterior. La alarma de la presencia de estos altos magistrados eclesiales llegó al propio Vaticano que dictó dis­posiciones pontificias en las que, para evitar una posible par­cialidad en los juicios, se prohibía a los prelados conversos ser jueces en causas de fe. Las altas dignidades también fueron sorprendidas judaizan­do, poniéndose en evidencia su condición de falsos conversos, como, por citar un ejemplo, el obispo de Calahorra, don Pedro Arandaque acabó siendo degradado el 16 de noviembre de 1498 y encarcelado en el Castillo de Sant-Angelo por llevar una doble vida religiosa, con un cinismo y una hipocresía digna de escándalo. Merece especial atención el caso de los frailes jerónimos, los más ricos e influyentes por este tiempo en Castilla; aunque los conversos pululaban por todas las órdenes, en ninguna alcanzaron un número y unos caracteres de escándalo como entre los jerónimos. Es sintomático que prefirieran acogerse a los frailes más ricos y mejor vistos, a aquellos que, valga la frase, estaban de moda en Castilla. El espíritu práctico de los hebreos no falla jamás. “Acordaron retirarse a ella (la Orden Jerónima), muchos conversos y como son tan astutos y les viene tan de atrás la hipocresía y ceremonia exterior, sin respeto a las veras de adentro, pusiéronse a disimular y conservar aquí mucho tiempo y aún ganar nombre” si nos atenemos al testimonio que queda reflejado por Fray J. de Sigüenza en su Historia de la Orden de San Jerónimo publicada en Madrid en 1605.Se cuenta en el Monasterio de Nuestra Señora de Sisla, en las cercanías de Toledo, que las cosas no debían andar muy bien ya que aumentaba de día en día el número de conversos en la Orden, donde sucedían casos como el de Fr. Alonso de Toledo que en su contradicción e infierno espiritual, con ansias ardientes de judaizar, se escapó dos veces no encontrando ni viendo manera de desentenderse de aquel estado permanente de disimulo e incertidumbre; oel de Fr. Juan de Madrid (el cual “no se había metido fraile salvo por guardar mejor la ley de los judíos”). El prior era fray García Zapata, auténtico judaizante que junto a la mayoría de la comunidad, entre los que estaban igualmente Fray Juan de Madrid y Fr. Jerónimo de Vilagarcíacelebraban, todos los años en septiembre, la fiesta judía de las Cabañuelas en el mismo Monasterio. Cuando decía misa el prior no consagraba y en lugar de las palabras de la consagración decía: “Sus, periquete, que te mira la gente”. Junto con él varios frailes serían relajados por sus burlas y mofas. Un hermano de García Zapata, llamado Francisco Álvarez Zapata, era canónigo de la catedral primada y un serio oponente a la implantación en la diócesis del Estatuto de Limpieza, por la cuenta que le tenía. Siguiendo con los Jerónimos, la Inquisición de Guadalupe había encontrado “de aquesta lepra no solamente en el pueblo, más aun dentro del Monasterio, en Fr. Diego de Marchena, de lo cual se causó mucho escándalo e sospecha”.  Hasta tal punto llegaron las cosas que en 1486 tiene lugar el famoso capítulo que niega la entrada en la Orden a los conversos y se determina hacer inquisición dentro de la Orden para castigar a los numerosos culpables. Otro convento de la Orden, el de San Bartolomé de Lupiaña, fundado en 1456 por Fray Alonso de Oropesa, desde el primer momento fue sospechoso de albergar judaizantes, lo que sé confirmó cuando fueron descubiertos Fray Diego de Burgos y Fray Diego de Zamora entre muchos otros. En Aragón, Pedro de Almería, judío al servicio de la Corte, se convirtió al cristianismo ingresando como canónigo en la Catedral de Huesca entre 1100 y 1104, recibiendo del Obispo Esteban la almunia-monasterio de San Pedro de Séptimo que había poseído el judío Zavaxorda, pasando después como canónigo a la Catedral de Jaca y de ésta a prior del monasterio de San Adrián de Sasau. Después emigró y retornó al judaísmo.Otro converso fue Martín García, hijo del médico rabí Azach Xuen que el 17 de marzo de 1507 fue promovido a la primera clerical tonsura en Huesca, ingresando en la misma fecha en el estado eclesiástico Juan de Baraiz, hijo del “magistri Abraham Sustoris quodam civitatis Osce, noviter ad fidem Christi conver­sus”4 La familia Fajol, fachol, faxol o faiol, que con las cuatro grafías aparece en los documentos conocidos entre los años 1468 y 1491  también dio clérigos en la zona del alto Aragón y las condenas que contra ellos se vertieron por judaizantes en 1489, parecen demostrar la poca sinceridad de sus conversiones al cristianismo, que no pasarían de ser aparentes. Conversos eran los canónigos Vicente Gómez y Martín de Santángel, este último vicegerente de deán en la catedral de Huesca, en el primer cuarto del siglo XVI, quien costeó la capilla de Santa Ana, en la misma Seo, donde se conserva la imagen orante del prebendado en alabastro policromado. Los conversos podían ocupar todos los cargos públicos gozando de idénticas prerrogativas que los cristianos, tanto en la Corte como entre las jerarquías eclesiásticas; así encontramos conversos en la Corte de Isabel la Católica: Pedro Arias Dávila, contador mayor y consejero real, al consejero Pedro de Cartagena o de los secretarios de la reina, Fernando Álvarez, Alfonso de Acila y Fernando Pulgar, siendo el confesor de Su Majestad el criptojudío Hernando de Talavera, desde 1478 y encontrando a linajes marra­nos en Juan de Macuenda, Obispo de Coria; Alfonso de Va­lladolid, Obispo de Valladolid; Alonso de Palenzuela, Obispo de Ciudad Rodrigo, Pedro de Aranda, Obispo de Calahorra, Juan Arias Dávila, Obispo de Segovia... influencia judaica que se revela hasta en el propio matrimonio de la Reina que fue concertado por un judío público, Alfonso de la Cavalleria, y un converso Abraham Señior. El dominio del clan judío-converso se incrementó al enviudar su esposo el rey Fernando y siguió imperando con Carlos I, donde incluso el Obispo de Badajoz, titular de la Capilla real, Pedro Ruiz de la Mota, era marrano y la hegemonía no decreció en tiempos de Felipe II donde hasta su propio secretario, Antonio Pérez, era de estirpe judía y donde la nobleza, la jerarquía y los cabildos estaban bastante controlados por no cristianos, baste citar como ejemplo al influyente Cardenal Mendoza y Bovadilla o al mismísimo Diego Deza, a la sazón Inquisidor General.Para protegerse de la “lepra” como se decía se implantaron los estatutos de limpieza de sangre desde 1515 en la Iglesia de Sevilla y Badajoz, en 1530 en la Iglesia de Córdoba – ciudad minada por los conversos -, en 1566 en León… y en las Ordenes ocurrió otro tanto aceptándose como salvaguarda del estatuto de lim­pieza desde 1486 en la Orden de los Jerónimos, desde 1489 en los Dominicos, desde 1525 en los Franciscanos donde se decía “que los cristianos nuevos atropellaban a los viejos pretendiendo el dominio total de la Orden, para volver en bloque al judaísmo”, o desde 1593 en la Compañía de Jesús, donde el número de marranos era muy elevado. Para un mejor acceso al estamento eclesial los judíos recurrían a la trampa de las trampas, o sea SIMULAR que aban­donaban la religión judía, para transformarse falsamente en miembros del pueblo invadido convirtiéndose fingidamente a la religión de dicho pueblo y cambiando sus nombres por los usuales del pueblo invadido y al que querían conquistar, infiltrándose en él y en su Iglesia como el caballo de Troya. La Santa Inquisición llegó a encontrar archivos secretos entre paredes, en sótanos bien camuflados y hasta en subterráneos de Iglesias cristianas y conventos controlados por los judíos y judías infiltrados en el clero o incluso en casas de obispos que gozaban de fama de muy buenos cristianos. Algunos autores consideran que estos judíos con sotana es la peor catástrofe que ha sufrido el cristianismo en toda su historia. En el siglo XVII por judaizante fue procesado el bachiller Juan López de Vilareal, cura presbítero de La Redonda, diócesis de Ciudad Rodrigo y cura propio de Riofrío, de la diócesis de Astorga, o Jacinto Vázquez Araujo, capellán de la Catedral de Orense, detenido en 1687, o el famoso Felipe Godínez, cura de Sevilla que hacía ostensible manifestación de criptojudaísmo y llegó a escribir dos obritas literarias La reina Esther y El Arpa de David, donde disimuladamente vertía proposiciones judaicas.El clero criptojudío, bajo “el barniz de un catolicismo real escondía en su corazón sus verdaderas convicciones religiosas. Socavaba desde dentro la estructura de la Iglesia Católica, alcan­zando desde sus posiciones de privilegio empleos cómodos, bien remunerados y de indudable categoría social. También en la Orden de San Agustín, en su convento de Sevilla se descubrió un circulo judaizante y cuando el prior quiso corregirles fue asesinado en 1536. Por citar enumeraremos los más escandalosos y significados judaizantes de diferentes diócesis, como el canónigo de Córdoba Pedro Fernández de Alcaudete que era sacrílego, y su compañero de Catedral, Gómez Fernández Solano; el prior de la Iglesia de Santiago, Bartolomé Pordel; Miguel Baeza, clérigo beneficiado de la Iglesia de Baeza; el canónigo de la Seo Leridana, Dalmay de Tortosa, que practicaba la superchería, que siempre llevaba con­sigo una nómina judía escrita en hebreo y que celebraba la pascua judía; compartía también la superstición el clérigo de Calahorra, Diego Sánchez, nigromante y criptojudío; el clérigo García de Álava, detenido en Burbáguena por predicar públicamente la Ley de Moisés, o el cura Pedro López de la Iglesia de San Salvador de Cuenca, que tenía más de sinagoga que de templo cristiano, pues también Francisco de la Barrera, sacerdote de la misma Iglesia, era matarife que sacrificaba animales siguiendo el rito judaico. La Inquisición, con independencia de su benemérita actuación, fue blanco de la infiltración de criptojudíos. Anteriormente hemos hecho alusión a uno de los Inquisidores Generales, el cardenal Deza, de origen sefardita, pero no fue el único de tal condición, otros encumbramientos eclesiásticos en el Tribunal del Santo Oficio los encontramos en Juan de Torquemada, cardenal de San Sixto y de inmediata ascendencia judía, siendo en muchos casos los propios judíos los que llevaron sus instituciones de la judería, el Tribunal del Din, a la Inquisición cristiana,  protegiendo a los falsos conversos en unos casos y castigando sin piedad al grupo de conversos que se habían apartado en exceso de la fe mosaica. A veces el exceso de celo ocultaba o disimulaba la condición que se quería tapar, por parte del que lo imponía.

Los Jesuitas no quedaron exentos del problema criptojudío y por las venas de muchos sacerdotes de la Compañía corría sangre de Israel, como por ejemplo el Segundo General de la Compañía, fundada por San Ignacio, el Padre Lainez, era descendiente de judíos, como también lo fueron muchos jesuitas famosos de todas las épocas. Los judíos y jesuitas, nos dice Caro Baroja, pese a que en la Historia se han visto a veces en campos opuestos, han man­tenido unos vínculos muy sutiles, que puede decirse arrancan de los puntos de vista del mismo fundador de la Compañía. San Ignacio mantuvo una postura hostil a los estatutos de limpieza… repetidas veces dijo que hubiera considerado una gracia especial el venir del linaje de judíos. Por lo que no ha de chocar, pues, que entre los primeros y más eficaces colaboradores estuvieran varios conversos; de este linaje fue, como ya hemos apuntado, el segun­do general de la Compañía Diego Lainez. Y junto al converso de Almazán descuella Polanco, el hijo de la adinerada familia, también conversa de Burgos, que no llegó a ser el cuarto general de la Compañía a causa de las fuertes presiones. Hasta 1593 no se implantó el estatuto de limpieza de Sangre en la Compañía y su incorporación supuso más un trámite formal que real, pues es sabido, por otra parte,  que en pleno siglo XVII los hijos de conversos y aún judaizantes estudiaron a menudo con los jesuitas3 como es el caso de Isaac Cardoso, llamado “el apologista de Israel”. La infiltración judía en el clero era una técnica de conquista del mundo cristiano que el imperialismo judaico consideró indis­pensable para dominar a su principal baluarte, la Iglesia de Cris­to, empleando para ello diversas tácticas, que variaron desde los ataques frontales hasta las infiltraciones. El arma favorita de la quinta columna consistió en introducir en las filas del clero a los jóvenes cristianos descendientes de judíos que practicaban en secreto el judaísmo, para que una vez ordenados sacerdotes trataran de ir escalando en la jerarquía de la Santa Iglesia, ya fuera en el clero secular o en las órdenes religiosas, con el fin de que usaran luego las posiciones adquiridas dentro de la clerecía en perjuicio de la Iglesia y en beneficio del judaísmo, de sus planes de conquista y de sus movimientos heréticos o revolucionarios.

El clérigo falso cristiano criptojudío está realizando, según el criterio rabínico, una empresa santa para sus intereses incon­fesables. La quinta columna en el clero ha sido y es uno de los pilares básicos del judaísmo internacional. Los fines que persigue la infiltración de los criptojudíos en el clero, se explica claramente en un interesante documento que dio a la publicidad el abate Chabauty y que cita el Arzobispo de Port Louis, Monseñor Meurin. Se trata de una carta del jefe secreto de los judíos internacionales, radicados a finales del siglo XV en Constantinopla, dirigida a los hebreos de Francia, dándoles ins­trucciones, en contestación a una carta anterior que Chamor, Rabino de Arlés, le había dirigido solicitándolas. La carta dice textualmente:

“Bienamados hermanos de Moisés, hemos recibido vuestra carta, en la que nos hacéis conocer las ansiedades e infortunios que os véis obligados a soportar, y nos hallamos penetrados de un dolor tan grande como el vuestro. El consejo de los más grandes rabinos y sátrapas de nuestra Ley es el siguiente:

“Decís que el Rey de Francia os obliga a haceros cristianos; pues bien, hacedlo, pero guardad la Ley de Moisés en vuestros corazones.
“Decís que os quieren arrebatar vuestros bienes; haced a vuestros hijos mercaderes, para que ellos despojen de los suyos a los cristianos por medio del tráfico.
“Decís que se atenta contra vuestras vidas; haced a vuestros hijos médicos y boticarios, a fin de que ellos priven de las suyas a los cristianos sin temor al castigo.
“Decís que se destruyen vuestras sinagogas; haced a vuestros hijos curas y canónigos, a fin de que ellos destruyan la Iglesia Cristiana.
“Decís que atentan contra vuestras vidas; haced a vuestros hijos abogados, notarios o miembros de otras profesiones que están corrientemente a cargo de los asuntos públicos; por este medio   dominaréis a los cristianos, os apropiaréis de sus tierras y os vengaréis de ellos.
“Seguid esta orden que os damos y veréis por experiencia que, por abatidos que estéis, llegaréis a la cúspide del poderío.

“Firmado V. S.S. V. E. F. Príncipe de los judíos de Constan­tinopla al de Casleo de 1489”.

Los réprobos fueron despreciados por su cínica adhesión a las prácticas católicas. Se denunciaba su deslealtad y su falta de sinceridad. Decenas de miles de nuevos cristianos se sometían exteriormente, iban mecánicamente a la Iglesia, mascullaban oraciones, ejecutaban ritos y observaban las costumbres, pero el espíritu no había sido convertido. Seguían guardando clandes­tinamente las fiestas judías, comían sus propios alimentos, conser­vaban restringidos sus círculos de amistades hebreas y estudiaban su antigua ciencia y costumbres. Amador de los Ríos, autor apologético del judaísmo y del marranismo, resalta cómo en Zaragoza “los conversos se conceptuaron depositarios de la an­tigua cultura de sus mayores y pusieron la mira no solamente en los cargos menores de la república, sino también en las dignidades eclesiásticas”. Todos los historiadores judíos admiten y reconocen que los conversos alcanzaron “exaltadas posiciones en la organización del clero” – Joseph Kastein -, para, según la Enciclopedia Judaica Castellana que como “Daniel Israel Bonafoy, Miguel Cardoso, José Querido, Mardoqueo Mojiaj y otros, defendían el marranismo como un método de socavar los cimientos del enemigo y como un medio que contribuía a hacer más elástica la lucha contra él… a los que la reina Esther, que no confesó ni su raza ni su nacimiento, les parecía su propio prototipo” – Enciclopedia Judaica Castellana, Tomo IV, vocablo España -. Pero no se piense que estamos hablando sólo en pretérito de algo que aconteció en el pasado, en una etapa histórica o un capítulo ya cerrado. En la Iglesia actual el criptojudaísmo tiene una gran presencia y potencia.

El Cardenal Bea, de origen israelí (Bea Ohim) y uno de los grandes artífices del Concilio Vaticano II, antes de cada sesión conciliar iba a recibir instrucciones de los Jefes del Poder Oculto por mediación de los B’nai-B’rith, para hacerlas aplicar en el Concilio. El mismo Pío XII tenía como confesor al judío Bea. El actual cardenal arzobispo de París Jean-Marie Lustiger nació judío, se educó en la sinagoga y mantiene una postura religiosa ambivalente, siendo un claro favorito de la sucesión en el papado a Juan Pablo II. Es un judío converso contemporáneo, un criptojudío, que alardea de ser “un judío francés” como su primera evidencia y que tiene “conciencia de su origen judío, aunque sólo fuera por mi nombre Aarón”. También en el clero femenino y en el siglo XX se sigue dando el fenómeno del criptojudaísmo como la hija de Israel Edith Stein, la hebrea convertida al catolicismo, discípula predilecta del filósofo Edmundo Husserl y célebre en Alemania antes de hacerse car­melita.

En España el criptojudío más famoso de los últimos tiempos es Josémaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, a pesar de que como confirma el padre Basilio Méramo “el judaísmo está contra la Iglesia y siempre ha sido su enemigo”. 
Si Escrivá era de tronco judío sus signos y símbolos tenían que ser, comorepresentación gráfica e interpretativa de su subconsciente, acordes con su condición. El Opus, su Obra, su Pompa, su instrumento, su gran engaño, tenía que estar cincelado deemblemas y alegorías conexas con la Kábala hebrea. Sobre este presupuesto comenzamosnuestras indagaciones y los resultados han sido sorprendentes.El biógrafo oficial y laudatorio de la figura de Escrivá nos puso en la pista al escribir que “corrió la voz por Madrid de que su oratorio estaba lleno de signos kabalísticos.También se habló del oratorio elíptico en la casa de la calle de Diego de León. El P.Severino Álvarez, dominico, Decano de la Facultad de Derecho Canónico del Angelicumde Roma contaba ya en 1950 que también se habían recibido en el Santo Oficio de Romadenuncias contra el Opus en las que entre otras cosas se hacía alusión a la heterodoxia del Opus, indicándose la forma elíptica del oratorio y las señales externas, las manifestaciones poco convencionales utilizadas, por lo que el Maestro General de los Dominicos,aprovechando que el Padre Severino realizó por aquel entonces un viaje a España, leencargó encarecidamente que visitara y le informara de lo que viera en el oratorio encuestión .Comenzaban los indicios, los atisbos, los comentarios sobre la criptografía empleada.Fue a fines de 1939 cuando el Opus Dei había abierto un oratorio anexo a la residencia dela calle de Jenner, en Madrid, en torno al cual y ya desde aquellas prematuras fechascomenzaron a producir la alarma y el desconcierto entre los creyentes que comenzaron acircular por medio de boca a oído que la capilla “estaba adornada con signos kabalísticos ymasónicos y se afirma que gracias a sabios juegos de luz Escrivá de Balaguer simulaba fenómenos de levitación.Además, la “Sociedad de Cooperación Intelectual – SOCOIN-,una iniciativavinculada a la Obra, fue señalada como una derivación masónica de una organización judíainternacional. En la época en que sucedían estos hechos – en los albores de la fundación delOpus – un profesor de derecho internacional afirmó que había encontrado en un diccionariohebreo el verdadero significado de las siglas SOCOIN que correspondía al nombre de unasecta hebraica de asesinos.
En 1940 el Tribunal Especial para la represión de la masonería y del comunismo yque tenía entre otras misiones la de tutelar la seguridad del Estado, abrió expedienteinformativo contra José María Escrivá de Balaguer acusándole de que “bajo el nombre deOpus Dei se escondía una rama judaica de la masonería”.
Una acusación tan grave e inusualdebía tener algún fundamento, estar respaldada, tener motivos y argumentos, que vamos atratar de alumbrar.El primer símbolo que nos llama la atención es la adopción de
la rosa
como figuraemblemática, como símbolo diferenciador e identificativo, que se arroga y atribuye al OpusDei. En este contexto no se puede olvidar que el asunto de la rosa no es un capricho o algocasual, sino que revela una profunda coherencia, pues según el Zohar, la rosa designa “LaComunidad de Israel” (véase Zoar, 1,1 a.) Quizá el padre Escrivá quería avisar con estaleyenda a unos pocos iniciados que no se olvidaran de sus raíces… y de sus obligaciones.
 Ediciones Rialp, la editorial propiedad del Opus Dei, donde se editan los libros y textos oficiales de la Obra, el vehículo difusor de la bibliografía más apologética yexultante del Opus, tiene como anagrama editor la imagen y el diseño de una rosa.
Son las señas de identidad de su labor bibliográfica. Es la imagen de marca. Es la señal de la rosa…El origen para la introducción del signo kabalístico de la rosa se remonta a los añosdel período de la Guerra Española, cuando Escrivá, que había estado sin demasiados problemas en “zona roja” teniendo la información previa sobre el desenlace de la contienda con la victoria de las fuerzas nacionales leales a Franco, se pasa de zona en conflicto através del Pirineo, por la frontera francesa, donde el grupo se refugió en pleno invierno en  una cabaña para pernoctar. Por la mañana cuando iban a reemprender la marcha se solicitóa Escrivá que oficiara una misa, a lo que se negó, inexplicablemente, saliendo del refugio  de montaña en solitario y caminando hasta qué se perdió entre la nieve y el hielo de las montañas, regresando poco después al punto de partida alborozado, eufórico, según lostestigos presenciales, con el rostro iluminado y con una rosa de madera en las manos quesegún dijo “le había dado la Virgen, que se le acababa de aparecer”
– en todas lasapariciones reconocidas oficialmente por la Iglesia Católica, hay pruebas. De la apariciónque difundió Escrivá, ninguna, a pesar de su testimonio en vivo y en directo, que como setratara de una burda mentira, no insistió con posterioridad, ni ha sido jamás reconocidacomo tal aparición por la Iglesia.Después de aquella situación inventaría toda una leyenda. Dijo que la rosa estabasemienterrada entre la nieve y para él “era la señal evidente de que se acercaba otra épocaen la vida del Opus Dei y que se acabaría pronto el período de las ‘plantas cubiertas´ por lanieve”, en clara alusión metafórica a su criptojudaísmo secular, con dos interpretacionesevidentes, la rosa y su significado y su escondite y salida a la superficie.El símbolo de la rosa forma parte importantísima de la tradición kabalística hebrea.
Ya en los salmos y en los poemas proféticos judíos, la rosa roja y la rosa blanca personifican los cuerpos castigados y purificados de Israel. Pero en la Kábala se va aún másallá en el camino de significaciones. El árbol, sefirótico, dividido en tres columnasverticales, tiene la central precisamente bajo la advocación de la rosa, que de este modorestaura y equilibra la parte rigurosa y severa de la creación – izquierda – con su lado clemente y misericordioso – el derecho -.La rosa no sólo está impresa en todas las publicaciones que salen de la Editorial delOpus Dei, Rialp, que curiosamente lleva el nombre de la aldea donde supuestamente en1937, en su ermita y a él solo, sin testigos incómodos, se le apareció la Virgen y que desde entonces ha pasado a ser el auténtico símbolo para el Opus. Tampoco podía faltar por doquier en Torreciudad, el templo suntuoso construido con el óbolo de los escándalosfinancieros. En Torreciudad encontramos rosas esculpidas en la capilla, en la ermita, en elinterior y en el exterior del templo, en muchos edificios del complejo arquitectónico, en todas partes, para que no se olvide que estamos en un lugar con mensaje kabalístico.Parece que también cuando
besan el suelo, en ese amor a lo material, mascullan la divisa templaria “Non nobis, Domine, non nobis, sed nomine tuo da gloriam”. También seha querido asimilar la rosa a la importancia que tenía en la Orden Templaria. Para elTemple, la rosa y la espina fueron un símbolo de capital importancia.Aparte de la rosa y su claro mensaje kabalístico, otro signo caro al fundador del OpusDei fue la representación gráfica de  palmípedos, el signo hermético de la oca, la pata de ganso. Existen dibujos de  patos realizados por la mano de Escrivá en el cristal, madera, porcelana, papel. En una casa de ejercicios en Molino Viejo, en la provincia de Segovia, seconserva pintado en una pared un pato atribuido al propio fundador. La obsesión por los graffiti de los gansos tiene otra clara y sibilina vertiente kabalística, de un enigmático y profundo significado.
Otra de las peculiaridades más llamativas es la eliminación de la imagen de Cristo delos crucifijos.
Tampoco aparece el INRI típico de la cruz ni la faja negra con el morsmortem superavit.
Para el Opus según el diseño de su fundador, el crucifijo es la cruz sin cuerpo, luego reverencian y adoran no a la figura de Cristo, sino alaban al cadalso, a su último patíbulo, veneran al instrumento de suplicio y del tormento.Los miembros del Opus Dei son portadores, en sus bolsillos, de cruces sin el cuerpode Cristo. Del Hijo de Dios crucificado, la Obra sólo acepta y reconoce como suya una cruz de madera vacía. Las razones camufladas que da Escrivá son que los cuerpos desnudos deJesucristo suelen estar malísimamente hechos y son repugnantes. El crucifijo es el símbolo de la fe. El madero, el calvario donde los judíos ejercieron su deicidio.Es costumbre y norma obligatoria que en cada centro o casa del Opus “exista una cruz negra sin Cristo, que será adornada dos veces por año. Estas prácticas heterodoxas hansido censuradas igual que su secretismo, que su dedo pulgar puesto sobre sus labios.Si a la cruz pelada le juntamos la rosa tenemos la rosa-cruz. La alquimia kabalísticano puede ser más explícita y perfecta.Siguiendo en la búsqueda y en el hallazgo de elementos kabalísticos, la numerologíaha sido una ciencia tradicional donde se inspira la Kábala hebrea y cuya representación no podía faltar en el Opus Dei. El libro de Escrivá, Camino, tiene exactamente 999 máximas o puntos, a los que en ninguna reedición ha sido variada su cifra, que invertida se convierteen el 666 apocalíptico, el número de la “Bestia”, lo que nos sitúa en el carácter escatológicode la Obra. Su misión histórica parece señalada en clave clara, siendo como es el judaísmoun factor principal en toda época apocalíptica. Como nos dice el Apocalipsis, el nombre dela Bestia está escrito en cifras cuyo valor es 666.Indudablemente el número no es mero azar.
Dante utilizó profusamente el número 9 yotros múltiplos de 3 en la Divina Comedia. En dimensiones de vida (máxima 279), tresveces tres, 999, 666…El número 9 tiene una importancia esotérica de primera magnitud en cuanto querepresenta al signo del noveno sefirá kabalístico y tal como explica el profesor Gershom Scholem, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, conocer el significado de las razones profundas de los números en tanto que son magnitudes cósmicas – era, para los kabalistas y para quienes seguían la esencia universal de su teosofía – “un sistema de pensamiento quese plantea conocer y describir las operaciones de la Divinidad”.Para la kábala la constante ininterrumpida del número 9 – yesod, fundación – tiene su justificación plena en el Opus como módulo de construcción. Tres veces tres hacen nueve ytres veces nueve forman el 999 al que hay que invertir, dar la vuelta, para que veamosreflejado el enigmático y significativo nombre bestial.Otros signos que utiliza el Opus Dei en sus manifestaciones son el olivo y el árbol;
según las explicaciones que nos da la Haggadah en el Talmud, Israel se parece al olivo porque el aceite que de él se extrae no se mezcla con los otros líquidos y así Israel conservasu individualidad; porque el aceite sobrenada, lo cual -dicen los judíos – está escrito en laley “Dios te colocará arriba de todas las naciones” (Deuteronomio XXVI, 19) y porque elolivo necesita ser aplastado para producir y así Israel sacará provecho de las desgracias y persecuciones, unas fingidas y otras provocadas.Como marca comercial también han utilizado en grandes holdings cercanos al Opus Dei, tal es el caso de  Rumasa, otro símbolo kabalístico: la abeja encerrada
en un hexágono, que es la representación gráfica del hebreo “Débora” con todas sus connotaciones intrínsecas.
Por último hay que resaltar que entre los miembros del Opus existen, como en lamasonería judaica, ciertas palabras de pase y reconocimiento. Se saludan con la palabra”Pax” y la respuesta es “In aeternum”.Son palabras de identificación y filiación, argotinterior usado para resaltar su pertenencia, una especie de consigna o de santo y señal particular. Utilizan el latín en las palabras escogidas como de pase o palabras sagradas parautilizar entre sí y no con los demás hermanos supuestos, los cristianos.Otro exorcismo que se detecta es el de rociar la cama con algunas gotas de agua bendecida antes de acostarse,  flagelarse, llevar cilicios o dormir en el suelo
una vez por semana en señal de penitencia y para acercarse en la distancia y en el lugar donde seencuentran al simbólico muro de las lamentaciones hebraico
LAS RAÍCES JUDAICAS DE ESCRlVÁ DE BALAGUER
Llegamos al secreto secretorum, a la clave más sigilosa de las guardadas en el silencioimpenetrable de la Obra, a lo inefable y también a la verdad más absoluta que se debeesclarecer, descubrir, revelar. Son las raíces mosaicas del fundador del Opus Dei y su obraal servicio de Israel y sus finanzas. No conviene olvidar el nombre exacto y en extenso de su propia creación y que por logeneral queda, a pesar de ser el nombre oficial y registrado, en el ostracismo de laintencionada omisión. La denominación del Opus Dei es la de “Sociedad Sacerdotal de laSanta Cruz y el Opus Dei” y ya en su propio nombre se cierra la llave de un misterio, cuyoenigma nos viene descifrado por el historiador judío  Cecíl Roth que escribe en su conociday divulgada obra  Historia de los marranos lo siguiente: “en Barcelona, donde si un marranodecía ‘Vamos hoy a la Iglesia de la Santa Cruz’ referíase a la sinagoga secreta llamada deese modo”.
Es una coincidencia sospechosa que el nombre escogido por Escrivá deBalaguer para su organización coincida exacta y crípticamente con el de la “sinagogasecreta” en el lenguaje a la usanza de los judíos.Se puede ser consciente que hablar del tema judío, y sobre todo si se alude a él sinalabanza, es tema tabú. Hay que comenzar a llamar a las cosas por su nombre, decir que enla mente de Escrivá de Balaguer bullía un cerebro judío, que Escriba – que era su verdaderonombre de pila – era un criptojudío y que no es posible entender su obra ni interpretar lamisma si no se relaciona con el fenómeno esencial de su judaísmo interior y exterior.Escrivá lleva el disimulo en la sangre, igual que sus consanguíneos los judíos, es un fariseoy un hipócrita que cree en el Talmud y sus enseñanzas más que en el Evangelio y su Buena Nueva.Escrivá va a utilizar a la Iglesia como instrumento para formar grupitos donde loscristianos no advertidos van a ser las víctimas de la maquinación.En las biografías de Escrivá de Balaguer echamos en falta tres elementos esencialesde su nefasta personalidad; se disfrazan tres hechos básicos para entender al hombre y suObra: que son que Escrivá es judío, que era un homosexual prácticamente y que creó elOpus Dei para servir a los fines del poder judaico oculto y siniestro, nunca para mayor Gloria de Dios y de su Iglesia. Escrivá se sirve de la Iglesia y no viceversa.Ya desde el principio puede resultarnos sospechoso que Escrivá durante su vidacambie tantas veces de nombre, práctica usual entre los judíos. El documento indubitado yveraz de su apellido es el de Escriba, y así figura inscrito en el Registro.
 El apellido Escriba, si nos atenemos a su sentido etimológico, se deriva de la voz latina scriba, y quesignificaba “doctor e intérprete de la Ley entre los hebreos” según la primera y principalacepción del Diccionario de la Lengua Española.En la ley mosaica “sofer”, la arcaica raíz hebrea que significa escribir, se usa paradesignar al escriba, varón – las mujeres están vedadas de ser estudiosas e intérpretes de laLey – consagrado a la estricta observancia de la ley judía. A Esdrás se le llamaba “Escriba odoctor muy diestro en la ley de Moisés” (Esdrás VII, 6) que son instruidos en la palabra ylas prescripciones impuestas por el Señor que pacta y se alía vincularmente con el pueblode Israel. El escriba era, pues, el sacerdote.Los escribas fueron muy influyentes en las cortes de Judá y de Israel, sobre tododurante el reinado de David y Salomón. En el Eclesiástico, capitulo XXXIX, se pondera surelevancia como depositarios de la sabiduría y de las profecías. En la época salomónicaexisten, incluso, escuelas que preparan para estos menesteres. En el Deuteronomio XVI, seasigna a los escribas también, funciones judiciales.Los escribas, desde su cautiverio en Babilonia, serán los doctores de la Ley. Eran lossacerdotes-escribas. Su influencia les lleva a dominar bajo su tutela al pueblo queconsideraba la profesión de escriba como “la más noble”, como celadores y hermeneutas dela Ley mosaica… Los escribas se agrupan y organizan en las sinagogas, dividiéndose entendencias tales como los saduceos, los fariseos o los esenios.Al principio los escribas de Israel seguían para su labor la tradición oral.Posteriormente recopilaron las máximas que difundían y hacían acatar en el Mischna. El primer y principal deber de los escribas era recoger celosamente la Ley judía. Así, elTalmud prescribe que “el que olvida el precepto, enseñado por el escriba, echa a perder suvida”.Antes de llegar a ser escribas, pasaban por un aprendizaje. Eran Talmid, es decir,alumnos que en contacto con su maestro recepcionaban sus enseñanzas y a partir de los 40años, si habían asimilado la materia, eran ordenados doctores (hakam). El escriba era laautoridad para dirimir cuestiones legislativas, religiosas y rituales. Ocupaba los puestosclaves en el derecho, la administración y la enseñanza.Sólo a los escribas les estaba permitido acceder al sanedrim. El partido fariseo delsanedrim estaba compuesto totalmente por escribas. Los escribas eran por antonomasia los portadores de una ciencia secreta: “la tradición esotérica”. La cábala era la cienciahermética de los escribas que reservaban sus conocimientos. En Jerusalén, dondeexplicaban sus enseñanzas, el pueblo se sentaba a sus pies, en señal de sometimiento. Estareseña o clave interpretativa es la carga patronímica que lleva en su sangre y en sus genes José María Escriba.El gentilicio de su apellido original Escriba equivale a rabino. Su procedencia la llevaen su propio nombre de familia. Si se llama escriba es porque sus antepasados, más omenos lejanos, próximos o remotos, eran “doctores e intérpretes de la ley entre loshebreos”, es decir rabinos. Cristo, en su Evangelio, habla del cariz y del talante, en muchosde sus pasajes, de los “escribas y fariseos”, quienes eran, como se comportaban, cuales eransus sentimientos y cuan grande su doblez.
Escrivá de Balaguer era judío de sangre y de espíritu.Su obra, la secta de la que es el líder carismático, está hecha a imagen y semejanza delas pequeñas eimpenetrablescomunidades judaicas. El opus no deja de ser un ghetto, sus leyes y estatutos oscuros no traducidos y
ocultos, su faltade sinceridad con respecto a sus demás hermanos, los cristianos, a los que les niegan su pertenencia al clan, su ayuda mutua, pero sólo entre ellos, su afán por el lucro y el dinero, el sentido monetarista que imprimen asus vidas, la adoración al Becerrode Oro, las palabras y contraseñas que usan, los testamentos a los que obligan y toda su parafernalia son la extrapolación delas leyes del Kahal incrustadas en la Iglesia.
Escrivá se puede manifestar con apariencia cristiana, pero su trasfondo es judío. Tan judío como el oficio de su padre, mercader de telas, típico de las comunidades hebreas ymarranas. La historia de la judería de Huesca nos ilustra de innumerables ejemplos alrespecto. Entre las tiendas de la judería en 1238 había una famosa, la del sedero AbraimAborrave. También se sabe que un tal Xalema Xuri era sedero y proveedor de la casa real.Ya en 1290 se tenía concedido a los miembros de la aljama de Huesca la facultad de tener tintorerías operatorias de trapos de Francia. También se tienen noticias del comercio judíoen tejidos, habiendo destacado por su significación, aparte de los ya señalados, el traperooscense Abrahim Alamaca, o los judíos Salomón Ablatorell y Mosse Abulbaca, traperos deHuesca como el padre de Escrivá, que en el año 1311 fueron sancionados y condenados al pago de 1500 sueldos e indemnizaciones por la compra de tejidos a sabiendas de que eranrobados en la localidad de Sariñena por el también judío Caredin.Tan arraigada y extendida estaba la vinculación de los judíos en Huesca y suterritorio – lugar de donde procede y es oriundo Escrivá de Balaguer – al negocio ycomercio de las telas, que en la capital existía hasta un barrio de los sederos dentro de la judería. Entre las actividades de los judíos en Huesca encontramos las de médicos,especieros, alabarderos, pelliceros, sederos, plateros, tintoreros, sastres, traperos,mercaderes y prestamistas.
La familia de Escrivá se dedicaba a uno de los oficios habitualesde los de su tribu, es decir, al negocio y comercio de las telas, y el padre, tras cometer unaestafa colectiva en Barbastro a sus convecinos, no se quedó en el pueblo para hacer frente asus obligaciones y responsabilidades, sino que huyó por la noche para consumar la estafa yno tener que pagar a sus acreedores.Escriba es un descendiente de los rabinos de Huesca y su demarcación. En 1480había en Huesca 9 rabinos que ejercían en la aljama, que es la voz preferida de los escribas para designar a la comunidad judía. Las aljamas se concentraban y ubicaban en el call ocaller, término que deriva del hebreo kahal, comunidad o barrio donde se agrupaban lossemitas.En Barbastro existió un influyente núcleo judaico y tanto el rabinado como eldegüelle eran oficios provistos por mandamiento real.
Existió sinagoga y nos narra lahistoria que los judíos de Barbastro derribaron la antigua sinagoga de la localidad y cons-truyeron una nueva por lo grande de la comunidad mayor. El propio rey Alfonso III al tener noticia del levantamiento y construcción de la nueva sinagoga para albergar a más judíos enBarbastro, mandó, estando el rey en Ejea el 3 de octubre de 1287, reconocer la obra yordenó que caso que fuera mayor que la sinagoga precedente, se procediera contra la aljama.
Un documento interesante y curioso en relación con los criptojudios de Barbastro lohallamos en
 Konrad Eubaer
que nos informa en su obra documentalmente cómo el papaBenedicto XIII, el 27 de abril de 1415, ordena el trueque de la sinagoga de Barbastro enuna Iglesia por haberse convertido al cristianismo los judíos de su aljama.
Barbastro era la
quinta judería de Aragón en importancia y la aljama se situaba en los aledaños del castillode la Zuda de la ciudad, junto a la muralla, donde Jaime I les concedió en abril de 1271 laautorización a la potente comunidad judía para abrir una puerta en la muralla, para queentraran por el acceso directamente desde el camino de Huesca, con una amplitud que pudieran transitar hombres y bestias cargadas. La aljama de Barbastro fue una de lasdenunciadas por usura, lo que dio motivo a abrir una investigación que acabó con laimposición del pago de 1000 sueldos en abril de 1298.El fenómeno de las falsas conversiones de los judíos al cristianismo en la zona deHuesca comenzó ya desde el momento mismo de la conquista de Huesca por los aragonesesdel rey Pedro I en 1096. Son célebres los casos del rabí Moisés Safardó, que recibió el bautismo en la catedral de Huesca en 1106 y tomó el nombre de Pedro Alfonso, que entró aformar parte del clero y escribió dos obras: La
 Disciplina clericalis
y
 Diálogos contra los judíos.
Convertido lo fue también el canónigo de la catedral, Pedro de Almería. El ObispoVidal de Canellas nos da una pista de sus inclinaciones al legar en su testamento 300sueldos a una tal Urraca, de raza judía. Notoria y sintomática fue la conversión en masa dela familia de Azach abin Longo o Abelongo. También lo eran los Santvicent o San Vicenteigual que los Santángel, algunos de los cuales eran familias de Barbastro, los Alborit -Albás – Azacha, Avin, Salomón, Argelet..
Fueron 35 las juderías radicadas en el reino de Aragón, unas de realengo y otrassometidas al señorío eclesiástico o nobiliario.Escrivá parece volver constantemente sus ojos hacia su pasado; su memoria históricainmersa en el concepto judío le lleva a escribir su principal obra,
Camino,
como proverbiosmorales, como máximas, como sentencias cortas, adagios de contenido moral y muchasveces recriminatorio. Estas enseñanzas morales venidas en esas greguerías a vecesambiguas, a veces con dobles sentidos, a veces con diferencias interpretativas, eran muyusuales en la producción literaria de los conversos y criptojudíos y bien analizadasdemuestran un trasfondo de espíritu hispano-hebreo. Con sus aforismos morales recrea latradición conversa de los siglos XVI y XVII españoles, sobre todo de la literatura ascéticaredactada por conversos.Si tuviéramos que buscar las fuentes o los precedentes de su obra
Camino
tendríamosque hacer alusión y obligada referencia a obras tales como
 La
certeza
del Camino
– aquíincluso está reflejada la palabra camino – de Abraham Pereira, que también escribiera su
 Espejo de las vanidades del mundo;
o las obras del converso Luis de Granada
Guía de Pecadores
e i
ntroducción al símbolo de la Fe;
o el libro de Diego Estella
 Descripción delas vanidades del mundo,
al polémico tratado del criptojudío Miguel de Molinos publicadocon el título de
Guía Espiritual.
Todos ellos son modelos, estereotipos que de una u otramanera, han sido consultados, utilizados; algunas máximas copiadas y los pensamientoshan sido plagiados cuando allá por 1934, en Cuenca, Escrivá redactaba sus ConsideracionesEspirituales, que así se denominó en primera instancia el boceto y borrador, la ediciónPríncipe de lo que luego se popularizaría como el catecismo del”pueblo elegido” como se jactan los miembros del Opus Dei, bajo el nombre de Camino. Por supuesto, la inspiracióny las consignastenían un contraste de autenticidad y buena línea en el Talmud, la fuente originaria y totalde la inspiración de Escrivá.
quinta judería de Aragón en importancia y la aljama se situaba en los aledaños del castillode la Zuda de la ciudad, junto a la muralla, donde Jaime I les concedió en abril de 1271 laautorización a la potente comunidad judía para abrir una puerta en la muralla, para queentraran por el acceso directamente desde el camino de Huesca, con una amplitud que pudieran transitar hombres y bestias cargadas. La aljama de Barbastro fue una de lasdenunciadas por usura, lo que dio motivo a abrir una investigación que acabó con laimposición del pago de 1000 sueldos en abril de 1298.El fenómeno de las falsas conversiones de los judíos al cristianismo en la zona deHuesca comenzó ya desde el momento mismo de la conquista de Huesca por los aragonesesdel rey Pedro I en 1096. Son célebres los casos del rabí Moisés Safardó, que recibió el bautismo en la catedral de Huesca en 1106 y tomó el nombre de Pedro Alfonso, que entró aformar parte del clero y escribió dos obras: La
 Disciplina clericalis
y
 Diálogos contra los judíos.
Convertido lo fue también el canónigo de la catedral, Pedro de Almería. El ObispoVidal de Canellas nos da una pista de sus inclinaciones al legar en su testamento 300sueldos a una tal Urraca, de raza judía. Notoria y sintomática fue la conversión en masa dela familia de Azach abin Longo o Abelongo. También lo eran los Santvicent o San Vicenteigual que los Santángel, algunos de los cuales eran familias de Barbastro, los Alborit -Albás – Azacha, Avin, Salomón, Argelet…Fueron 35 las juderías radicadas en el reino de Aragón, unas de realengo y otrassometidas al señorío eclesiástico o nobiliario.Escrivá parece volver constantemente sus ojos hacia su pasado; su memoria históricainmersa en el concepto judío le lleva a escribir su principal obra,
Camino,
como proverbiosmorales, como máximas, como sentencias cortas, adagios de contenido moral y muchasveces recriminatorio. Estas enseñanzas morales venidas en esas greguerías a vecesambiguas, a veces con dobles sentidos, a veces con diferencias interpretativas, eran muyusuales en la producción literaria de los conversos y criptojudíos y bien analizadasdemuestran un trasfondo de espíritu hispano-hebreo. Con sus aforismos morales recrea latradición conversa de los siglos XVI y XVII españoles, sobre todo de la literatura ascéticaredactada por conversos.Si tuviéramos que buscar las fuentes o los precedentes de su obra
Camino
tendríamosque hacer alusión y obligada referencia a obras tales como
 La
certeza
del Camino
– aquíincluso está reflejada la palabra camino – de Abraham Pereira, que también escribiera su
 Espejo de las vanidades del mundo;
o las obras del converso Luis de Granada
Guía de Pecadores
e i
ntroducción al símbolo de la Fe;
o el libro de Diego Estella
 Descripción delas vanidades del mundo,
al polémico tratado del criptojudío Miguel de Molinos publicadocon el título de
Guía Espiritual.
Todos ellos son modelos, estereotipos que de una u otramanera, han sido consultados, utilizados; algunas máximas copiadas y los pensamientoshan sido plagiados cuando allá por 1934, en Cuenca, Escrivá redactaba sus ConsideracionesEspirituales, que así se denominó en primera instancia el boceto y borrador, la ediciónPríncipe de lo que luego se popularizaría como el catecismo del”pueblo elegido” como se jactan los miembros del Opus Dei, bajo el nombre de Camino. Por supuesto, la inspiracióny las consignastenían un contraste de autenticidad y buena línea en el Talmud, la fuente originaria y totalde la inspiración de Escrivá.Son los libros escritos a base de proverbios morales, de anatemas, de obras con untamiz de instrucción y con unaorientación didáctica, donde las reglas y preceptos, las normas, eran la pista para saber que
se trataba de un moralizante converso, un autor marrano, que utilizaba trucos semánticosconsistentes en transcribir conceptos con sentimientos, ideas y creencias judaicas medianteel cambio del sentido y de intención de los términos, la significación de las palabras yempleando un lenguaje mezcla de piedad y caricatura, que en los dos mundos son idénticoscomo si de un fraude semántico se tratara.En esa misma línea de pensamiento y de acción se encuentra la tan reiterada frase quetanto
 gustaba repetir a Escrivá:
“somos el resto del pueblo de Israel. Somos lo que quedadel pueblo de DIOS…”. La cita era tan de su gusto que ha sido recogida incluso en la
obranovelada
de Vicente García: “En nombre del Padre” cuando nos narra una pose de Escrivárelatándonos que “emerge el Padre, quien enderezándose levanta los brazos por encima desu cabeza y atronando con la voz exclama: ‘iSomos el pueblo de Israel, hijas mías! iSomosel pueblo de Israel!…’ Son una y otra vez las que se recrea con el mismo contexto: ‘somoslos vestigios del pueblo de Israel”.
Su aparente humildad era tan falsa como él mismo. Una vez mientras oraba, decía envoz alta “aquí tienes a tu burrito sarnoso” a lo que de inmediato y desde lo alto recibió larespuesta del mismo Dios: “un borrico fue mi trono en Jerusalén”.Tal era el perfil semítico de Escrivá que un sacerdote de Madrid, amigo del escritor Luis Carandell en una conversación sobre el Opus “aprovechó la oportunidad para hacer elchiste de que el Opus Dei estaba constituido ‘por un escriba y setenta mil fariseos’ y añadióla, españolísima pregunta de si monseñor no seria de origen judío”. Sobre este particular se pronunció el antropólogo Julio Caro Baroja no afirmando ni negando su procedencia,aunque si apuntillaba que cuál no era el mejor apellido para pasar camuflado.Por ello no es de extrañar que en su informe al sínodo diocesano de 1985, el rector del seminario de la diócesis de La Rioja acusó al clero del Opus de “ir a la caza de lasherejías” y proseguía diciendo: “…creen pertenecer a la raza de Melquisedec” alusióndirecta en sentido metafórico.Su carácter de filiación divina, dé alianza y pacto con el mismísimo Dios, laexperimentó el Fundador personalmente “…esta realidad un día de verano de 1931, en untranvía de Madrid. Mientras se preguntaba cómo podría llevar a cabo la misión que Dios lehabía encomendado tres años antes, el 2 de octubre de 1928, tuvo una respuesta nítida – quequedó grabada a fuego en su alma – a través de unas palabras del Salmo II: “Tú eres mihijo; hoy te he engendrado yo”. Con el alma inundada de gozo, empezó a repetir en vozalta, como un niño: “Abba, Pater, Abba, Pater! Abba! Abba!”.Con razón Escrivá había sido denunciado ante el Tribunal Especial para la Represiónde la Masonería, por considerarse que en una España de efervescencia católica y profundosentimiento cristiano “el Opus Dei era la rama judaica de la francmasonería”
También elSanto Oficio, en el Vaticano, recibiría comunicaciones en tal sentido.
Una anécdota que inocentemente se cuenta en la biografía de Escrivá escrita por su principal alabardero nos refiere que”cerca de Caracas, el 14 de febrero de 1975, se levantó un hombre joven, de barba pobladay amplia, que realzaba su jovialidad.- Padre, yo soy hebreo…El fundador del Opus le interrumpió: “Yo amo mucho a los hebreos, porque amomucho a Jesucristo – ¡con locura! – que es hebreo. No digo era, sino es:
lesus Chdstus, hier et odie, ipse et in secula.
Jesucristo sigue viviendo, y es hebreo como tú. El segundo amor de mi vida es una hebrea, María Santísima, Madre de Jesucristo. De modo que te miro concariño, sigue…”. Le brotaba su instinto judío que a veces no sabía o no podía refrenar,
aunque adornaba su impronta con alusiones a Dios y su Santa Madre, para dejar la cosamás atenuada, que se comprendiera el mensaje sin descubrirse por entero.Una de las personas que conoció la realidad íntima de Escrivá era su amigo el profesor Viktor E. Frankl, judío, especialista de psicología que ha dejado varios testimoniosde sus encuentros con el fundador del Opus Dei, donde nos ha dejado constancia de sucapacidad de adaptación y simulación, su metamorfosis, propia de los de su raza,remarcando “su asombrosa capacidad para sintonizar inmediatamente con su interlocutor.Vivía totalmente en el momento presente y se entregaba a él por completo”.
Tan rematadamente judío era Escrivá que no quiso, siguiendo la costumbre judía, quesus padres reposaran en cristiana sepultura en un cementerio católico, siguiendo así latradición de los hebreos que se llevaban consigo los huesos de sus mayores si erandesenterrados. Escrivá no quiso que los restos mortales de sus progenitores yacieran entierra bendita y por eso les enterró en la cripta de la casa del Opus en la madrileña calle deDiego de León, exhumación de dudosa legitimidad si nos atenemos a las normas yordenanzas municipales sobre enterramientos que regían cuando los mismos fueransepultados extramuros de los cementerios en una calle y en un lugar no aptos.Otra tendencia que resalta como tradicional en muchos judíos es la de “buscar entronque con linajes aristocráticos”. Y la adquisición y el fraude del título de “Marqués dePeralta”, para el que Escrivá carecía en absoluto de legitimidad tanto de origen como deejercicio, y sólo su instinto judaico, le arrastró a la feria de las vanidades terrestres, con la búsqueda, la pesquisa y la adjudicación de un título nobiliario para cuyo expediente debióacudir no sólo al engaño a sabiendas de que no tenía derecho alguno, sino hasta a lafalsificación documental y a la prevaricación de cargos públicos en el Ministerio de JusticiaEspañol afectos al Opus Dei.También un claro indicio de poca fiabilidad, a la sazón muy utilizado por los judíosde todas las épocas, es el constante cambio de nombres para no ser reconocidos.Recordemos aquí que Mendizábal, el autor de la más famosa desamortización eclesiástica,ministro liberal discutido, que en realidad se llamaba Alvarez y Méndez y que, comorecalca Caro Baroja “siguiendo la costumbre muy común entre los de su linaje, modificó suapellido”. El sistema de cambiarse de nombres y de localidad lo subraya al hablar delcriptojudaísmo Blázquez Miguel, como una técnica usual y homologada entre los judíos.Y hablando de tácticas y técnicas, de pautas de comportamiento, es significativa laconducta de Escrivá el 28 de marzo de 1975 cuando celebró sus bodas de oro sacerdotalesen la intimidad, según su norma de conducta habitual “ocultarse y desaparecer es lo mío”inmersión y ocultamiento arquetípico del criptojudío.Según el historiador Pulgar los conversos de Aragón “eran muchos” y según elhistoriador judío Baer “habría unas seis mil familias judías en el reino de Aragón, lo que proporcionalmente suponía muchísimo”.
El famoso Libro Verde de Aragón es un alegatodocumental y escalofriante sobre la contaminación y la falta de limpieza de sangre en unagran cantidad de familias de la nobleza aragonesa donde una gran parte de las clases privilegiadas tenían verdaderamente origen judío.
 Bernáldez,
en su
 Historia de los Reyes Católicos
nos informa que “en cuanto podían adquirir honra, oficiosreales, favores de reyes y señores, algunos se mezclaron con los hijos e hijas de caballeroscristianos viejos con sobra de riquezas” para luego llevar una vida doble y aprovechada.Para los criptojudíos, como para Escrivá de Balaguer
la ética se reducía,
endefinitiva, a hacer lo útil en término final en la jerarquía de valores.
Para Cobo Martínez, Josemaría Escrivá de Balaguer es uno de “los más cualificados y
eficientes criados del judaísmo”.
Sus servicios a la causa judía y los perjuicios que de suactuación se derivan en la Iglesia Católica le confieren el gran título de hijo predilecto deIsrael.De ahí su inclinación a la vida oculta y las llamadas constantes a la imitación, no alamor y a la caridad cristiana, sino “a los treinta años de vida oculta del Señor” con unaobsesión por el acatamiento y la obediencia como corresponde a las exigencias de unareligión, la hebrea, que se basa no en la fe, sino en las prescripciones de una ley sinconcesiones donde, como decía Escrivá, “Obedecer siempre es ser mártir sin morir”. Laobediencia ciega, sobre el amor y la verdad. Esa es la gran diferencia.Como nos advierte D. Julio Caro Baroja “hay que tener mucho cuidado con los lobossangrientos que pasan entre nosotros disimulados con las pieles de mentidas ovejas”. INFILTRACIÓN SECULAR DEL CRIPTOJUDAÍSMO EN EL CLERO
Los criptojudíos no se limitaban a someterse con ardor a las leyes de la Iglesia. Iban muchomás lejos. Llevaban el
disimulo
hasta limites extremos, hasta el punto que muchos de ellosno vacilaban en ingresar y engrosar las órdenes religiosas. En el estamento eclesiásticohabía sacerdotes y obispos oriundos del judaísmo que practicaban ostensiblemente las prácticas religiosas católicas y seguían, simultáneamente y en sigilo, profundamenteapegados a la ley mosaica.
Bajo los hábitos talares, bajo las sotanas y casullas, bajo las mitras, mantenían en sucorazón, con celoso cuidado, “la llama de la religión paterna y minaron los cimientos de la poderosa monarquía católica” según la opinión del famoso historiador judío Graetz. No hay que olvidar que los judíos conversos consideraban una vía de integración, de escalay de influencia en la comunidad cristiana, la carrera eclesiástica. De hecho,
la Iglesiaespañola recibió un copioso aporte judío y ya, en tiempo de Felipe II, cuando el CardenalSiliceo tomó posesión de la sede primada, se halló que “casi todos los presbíteros de laarchidiócesis toledana eran descendientes de judíos y, en una sola villa, de catorce clérigos,sólo uno era cristiano viejo”. Lo mismo sucedía en las órdenes religiosas. Algunos de esosclérigos y religiosos acabaron en la hoguera, como el sonado caso de Fray García Zapata, prior del convento de los Jerónimos de Sisla que celebraba incluso las fiestas ludías en elinterior del propio convento.Es evidente que la Iglesia española estuvo llena durante todo el siglo XVI de personalidades de origen hebreo que judaizaban de modo claro y rotundo. Nos cuenta CaroBaroja que un prelado famoso por la rigidez y dureza, don Diego de Simancas, narra en su biografía que en el año 1568 “se descubrió en Murcia una gran sinagoga, en la cual denoche predicaba la ley de Moisés un guardián de San Francisco, judío de nacimiento que sellamaba Fray Luis de Valdecañas”. Don Diego de Simancas veía a los conversosamenazando la unidad católica.
Por las autoridades de la época se descubrió con asombro y estupor una carta firmada por Usuff, considerado el jefe de la jerarquía máxima de los j
udios de Constantinopla,
enrespuesta a una consulta que la formulara el rabino español Chamorro, sobre el plan aseguir, la forma de actuar y de comportarse de los judíos y conversos españoles, lasindicaciones sobre sus manifestaciones externas, sus pautas de conducta en la PenínsulaIbérica. El texto del documento remitido por conducto secreto, seguro y confidencial a
Chamorro fue hallado y revelado a la opinión pública. El antropólogo don Julio CaroBaroja ha sintetizado en cinco puntos los extremos que se contenían en la carta-orden y queresumimos sinópticamente:1. Convertirse en apariencia al cristianismo.2. Dedicarse con más insistencia al comercio, para arruinar a los cristianos.3. Practicar también la medicina y la farmacia, para matar impunemente, si fuere menester a los cristianos.4. Hacerse sacerdotes católicos para profanar y destruir la religión y los templos cristianos.5. Introducirse en los cargos de gobierno para subyugar a los opresores y obtener venganzasvariadas.Las consignas se cumplieron. El documento es coetáneo. Un análisis histórico nos revela laidentidad entre las indicaciones dadas y el grado de cumplimiento de la orden recibida enun ajuste perfecto, en una ósmosis total.Gran número de confesores y predicadores eran de raza semita. Los judíos utilizaban elsacramento de la confesión como fuente privilegiada de información para beneficio propioy de los de su raza. La predicación les servía para tomar notoriedad y obtener canongías y prebendas, rentas y honores, darse a conocer y proferir anatemas.
Por eso no anda descarriado
 Bataillón
al asegurar
que fueron hombres de raza judía los queabonaron el terreno para las nuevas tendencias morales y místicas de tan honda resonanciaen la espiritualidad española del siglo XVl.Los conversos eclesiásticos introdujeron por vía intravenosa en el clero su ideología si nosatenemos a la situación privilegiada del clero por aquel entonces, lo que les hacía atrayentey sugestiva su opción y adopción del estado religioso. Se ha escrito que
“la tendencia de losconversos a ingresar en el clero era sólo un aspecto de la aspiración general de estas gentesa los empleos cómodos, bien retribuidos y de suficiente categoría social para acallar elcomplejo de inferioridad que les atormentaba”.El
 Libro de Alborique
los acusa de estar “robando las iglesias, comprando los obispados,canongias y las otras dignidades de la Santa Madre Iglesia, tomando órdenes de clérigos yno creen en la santa fe católica, ni en la misa que dicen”.Aunque numéricamente eran más abundantes en el clero bajo, no era raro, extraño nisingular encontrar numerosos casos de judíos y conversos amparados y protegidos de prelados, miembros del alto clero, que compartían afinidades de raza y religión anterior. Laalarma de la presencia de estos altos magistrados eclesiales llegó al propio Vaticano quedictó disposiciones pontificias en las que, para evitar una posible parcialidad en los juicios,se prohibía a los prelados conversos ser jueces en causas de fe.Las altas dignidades también fueron sorprendidas judaizando, poniéndose en evidencia sucondición de falsos conversos, como, por citar un ejemplo, el obispo de Calahorra, donPedro Aranda, que acabó siendo degradado el 16 de noviembre de 1498 y encarcelado en elCastillo de Sant-Angelo por llevar una doble vida religiosa, con un cinismo y unahipocresía digna de escándalo.
Merece especial atención el caso de los
 frailes jerónimos,
los más ricos e influyentes por este tiempo en Castilla; aunque los conversos pululaban por todas las órdenes, en ningunaalcanzaron un número y unos caracteres de
escándalo
como entre los jerónimos. Essintomático que prefirieran acogerse a los frailes más ricos y mejor vistos, a aquellos que,valga la frase, estaban de moda en Castilla. El espíritu práctico de los hebreos no falla jamás. “Acordaron retirarse a ella (la Orden Jerónima), muchos conversos y como son tanastutos y les viene tan de atrás la hipocresía y ceremonia exterior, sin respeto a las veras de
adentro, pusiéronse a disimular y conservar aquí mucho tiempo y aún ganar nombre” si nosatenemos al testimonio que queda reflejado por Fray J. de Sigüenza en su
 Historia de laOrden de San Jerónimo
 publicada en Madrid en 1605.Se cuenta en el Monasterio de Nuestra Señora de Sisla, en las cercanías de Toledo, que lascosas no debían andar muy bien ya que aumentaba de día en día el número de conversos enla Orden, donde sucedían casos como el de Fr. Alonso de Toledo que en su contradicción einfierno espiritual, con ansias ardientes de judaizar, se escapó dos veces no encontrando niviendo manera de desentenderse de aquel estado permanente de disimulo e incertidumbre; oel de Fr. Juan de Madrid (el cual “no se había metido fraile salvo por guardar mejor la leyde los judíos”). El prior era fray García Zapata, auténtico judaizante que junto a la mayoríade la comunidad, entre los que estaban igualmente Fray Juan de Madrid y Fr. Jerónimo deVilagarcía, celebraban, todos los años en septiembre, la fiesta judía de las Cabañuelas en elmismo Monasterio.
Cuando decía misa el prior no consagraba y en lugar de las palabras dela consagración decía: “Sus, periquete, que te mira la gente”. Junto con él varios frailesserían relajados por sus burlas y mofas.
Álvarez, Alfonso de Acila y Fernando Pulgar, siendo el confesor de Su Majestad elcriptojudío Hernando de Talavera, desde 1478 y encontrando a linajes marranos en Juan deMacuenda, Obispo de Coria; Alfonso de Valladolid, Obispo de Valladolid; Alonso dePalenzuela, Obispo de Ciudad Rodrigo, Pedro de Aranda, Obispo de Calahorra, Juan AriasDávila, Obispo de Segovia… influencia judaica que se revela hasta en el propio matrimoniode la Reina que fue concertado por un judío público, Alfonso de la Cavalleria, y unconverso Abraham Señior.El dominio del clan judío-converso se incrementó al enviudar su esposo el rey Fernando ysiguió imperando con Carlos I, donde incluso el Obispo de Badajoz, titular de la Capillareal, Pedro Ruiz de la Mota, era marrano y la hegemonía no decreció en tiempos de FelipeII donde hasta su propio secretario, Antonio Pérez, era de estirpe judía y donde la nobleza,la jerarquía y los cabildos estaban bastante controlados por no cristianos, baste citar comoejemplo al influyente Cardenal Mendoza y Bovadilla o al mismísimo Diego Deza, a lasazón Inquisidor General.Para protegerse de la “lepra” como se decía se implantaron los
estatutos de limpieza de sangre
desde 1515 en la Iglesia de Sevilla y Badajoz, en 1530 en la Iglesia de Córdoba -ciudad minada por los conversos -, en 1566 en León… y en las Ordenes ocurrió otro tantoaceptándose como salvaguarda del estatuto de limpieza desde 1486 en la Orden de losJerónimos, desde 1489 en los Dominicos, desde 1525 en los Franciscanos donde se decía”que los cristianos nuevos atropellaban a los viejos pretendiendo el dominio total de laOrden, para volver en bloque al judaísmo”, o desde 1593 en la Compañía de Jesús, donde elnúmero de marranos era muy elevado.Para un mejor acceso al estamento eclesial los judíos recurrían a la trampa de las trampas, osea SIMULAR que abandonaban la religión judía, para transformarse falsamente enmiembros del pueblo invadido convirtiéndose fingidamente a la religión de dicho pueblo ycambiando sus nombres
 por los usuales del pueblo invadido y al que querían conquistar,infiltrándose en él y en su Iglesia como el caballo de Troya.La Santa Inquisición llegó a encontrar archivos secretos entre paredes, en sótanos biencamuflados y hasta en subterráneos de Iglesias cristianas y conventos controlados por los judíos y judías infiltrados en el clero o incluso en casas de obispos que gozaban de fama demuy buenos cristianos.Algunos autores
consideran que estos judíos con sotana es la peor catástrofe que ha sufridoel cristianismo en toda su historia.En el siglo XVII por judaizante fue procesado el bachiller Juan López de Vilareal, cura presbítero de La Redonda, diócesis de Ciudad Rodrigo y cura propio de Riofrío, de ladiócesis de Astorga, o Jacinto Vázquez Araujo, capellán de la Catedral de Orense, detenidoen 1687, o el famoso Felipe Godínez, cura de Sevilla que hacía ostensible manifestación decriptojudaísmo y llegó a escribir dos obritas literarias
 La reina Esther
y
 El Arpa de David,
donde disimuladamente vertía proposiciones judaicas.El clero criptojudío, bajo “el barniz de un catolicismo real escondía en su corazón susverdaderas convicciones religiosasSocavaba desde dentro la estructura de la Iglesia Católica, alcanzandodesde sus posiciones de privilegio empleos cómodos, bien remunerados y deindudable categoría social.También en la Orden de San Agustín, en su convento de Sevilla se descubrió un circulo judaizante y cuando el prior quiso corregirles fue asesinado en 1536.Por citar enumeraremos los más escandalosos y significados judaizantes de diferentes
diócesis, como el canónigo de Córdoba Pedro Fernández de Alcaudete que era sacrílego, ysu compañero de Catedral, Gómez Fernández Solano; el prior de la Iglesia de Santiago,Bartolomé Pordel; Miguel Baeza, clérigo beneficiado de la Iglesia de Baeza; el canónigo dela Seo Leridana, Dalmay de Tortosa, que practicaba la superchería, que siempre llevabaconsigo una nómina judía escrita en hebreo y que celebraba la pascua judía; compartíatambién la superstición el clérigo de Calahorra, Diego Sánchez, nigromante y criptojudío;el clérigo García de Álava, detenido en Burbáguena por predicar públicamente la Ley deMoisés, o el cura Pedro López de la Iglesia de San Salvador de Cuenca, que tenía más desinagoga que de templo cristiano, pues también Francisco de la Barrera, sacerdote de lamisma Iglesia, era matarife que sacrificaba animales siguiendo el rito judaico.La Inquisición, con independencia de su benemérita actuación, fue blanco de la infiltraciónde criptojudíos. Anteriormente hemos hecho alusión a uno de los Inquisidores Generales, elcardenal Deza, de origen sefardita, pero no fue el único de tal condición, otrosencumbramientos eclesiásticos en el Tribunal del Santo Oficio los encontramos en Juan deTorquemada, cardenal de San Sixto y de inmediata ascendencia judía, siendo en muchoscasos los propios judíos los que llevaron sus instituciones de la judería, el Tribunal del Din,a la Inquisición cristiana, protegiendo a los falsos conversos en unos casos y castigando sin piedad al grupo de conversos que se habían apartado en exceso de la fe mosaica. A veces elexceso de celo ocultaba o disimulaba la condición que se quería tapar, por parte del que loimponía.Los Jesuitas no quedaron exentos del problema criptojudío y por las venas de muchossacerdotes de la Compañía corría sangre de Israel, como por ejemplo el Segundo Generalde la Compañía, fundada por San Ignacio, el Padre Lainez, era descendiente de judíos,como también lo fueron muchos jesuitas famosos de todas las épocas.Los judíos y jesuitas, nos dice Caro Baroja,
 pese a que en la Historia se han visto a veces encampos opuestos, han mantenido unos vínculos muy sutiles, que puede decirse arrancan delos puntos de vista del mismo fundador de la Compañía. San Ignacio mantuvo una posturahostil a los estatutos de limpieza… repetidas veces dijo que hubiera considerado una graciaespecial el venir del linaje de judíos. Por lo que no ha de chocar, pues, que entre los primeros y más eficaces colaboradores estuvieran varios conversos; de este linaje fue, comoya hemos apuntado, el segundo general de la Compañía Diego Lainez.Y junto al converso de Almazán descuella
 Polanco,
el hijo de la adinerada familia, tambiénconversa de Burgos, que no llegó a ser el cuarto general de la Compañía a causa de lasfuertes presiones. Hasta 1593 no se implantó el estatuto de limpieza de Sangre en laCompañía y su incorporación supuso más un trámite formal que real, pues es sabido, por otra parte, que en pleno siglo XVII los hijos de conversos y aún judaizantes estudiaron amenudo con los jesuitas
3
como es el caso de Isaac Cardoso, llamado “el apologista deIsrael”.La infiltración judía en el clero era una técnica de
conquista del mundo cristiano
que elimperialismo judaico consideró indispensable para dominar a su principal baluarte, laIglesia de Cristo, empleando para ello diversas tácticas, que variaron desde los ataquesfrontales hasta las infiltraciones. El arma favorita de la quinta columna consistió enintroducir en las filas del clero a los jóvenes cristianos descendientes de judíos que practicaban en secreto el judaísmo, para que una vez ordenados sacerdotes trataran de ir escalando en la jerarquía de la Santa Iglesia, ya fuera en el clero secular o en las órdenesreligiosas, con el fin de que usaran luego las posiciones adquiridas dentro de la clerecía en perjuicio de la Iglesia y en beneficio del judaísmo, de sus planes de conquista y de sus
movimientos heréticos o revolucionarios.El clérigo falso cristiano criptojudío está realizando, según el criterio rabínico, una empresasanta para sus intereses inconfesables. La quinta columna en el clero ha sido y es uno de los pilares básicos del judaísmo internacional.Los fines que persigue la infiltración de los criptojudíos en el clero, se explica claramenteen un interesante documento que dio a la publicidad el abate Chabauty y que cita elArzobispo de Port Louis, Monseñor Meurin. Se trata de una carta
del jefe secreto de los judíos internacionales, radicados a finales del siglo XV en Constantinopla, dirigida a loshebreos de Francia,
dándoles instrucciones, en contestación a una carta anterior queChamor, Rabino de Arlés, le había dirigido solicitándolas. La carta dice textualmente:”Bienamados hermanos de Moisés, hemos recibido vuestra carta, en la que nos hacéisconocer las ansiedades e infortunios que os véis obligados a soportar, y nos hallamos penetrados de un dolor tan grande como el vuestro. El consejo de los más grandes rabinos ysátrapas de nuestra Ley es el siguiente:”Decís que el Rey de Francia os obliga a haceros cristianos; pues bien, hacedlo, peroguardad la Ley de Moisés en vuestros corazones.”Decís que os quieren arrebatar vuestros bienes; haced a vuestros hijos mercaderes, paraque ellos despojen de los suyos a los cristianos por medio del tráfico.”Decís que se atenta contra vuestras vidas; haced a vuestros hijos médicos y boticarios, afin de que ellos priven de las suyas a los cristianos sin temor al castigo.”Decís que se destruyen vuestras sinagogas; haced a vuestros hijos curas y canónigos, a finde que ellos destruyan la Iglesia Cristiana.”Decís que atentan contra vuestras vidas; haced a vuestros hijos abogados, notarios omiembros de otras profesiones que están corrientemente a cargo de los asuntos públicos; por este medio dominaréis a los cristianos, os apropiaréis de sus tierras y os vengaréis deellos.”Seguid esta orden que os damos y veréis por experiencia que, por abatidos que estéis,llegaréis a la cúspide del poderío.”Firmado V. S.S. V. E. F. Príncipe de los judíos de Constantinopla al de Casleo de 1489″.Los réprobos fueron despreciados por su cínica adhesión a las prácticas católicas. Sedenunciaba su deslealtad y su falta de sinceridad. Decenas de miles de nuevos cristianos sesometían exteriormente, iban mecánicamente a la Iglesia, mascullaban oraciones,ejecutaban ritos y observaban las costumbres, pero el espíritu no había sido convertido.Seguían guardando clandestinamente las fiestas judías, comían sus propios alimentos,conservaban restringidos sus círculos de amistades hebreas y estudiaban su antigua cienciay costumbres.
 Amador de los Ríos,
autor apologético del judaísmo y del marranismo,resalta cómo en Zaragoza “los conversos se conceptuaron depositarios de la antigua culturade sus mayores y pusieron la mira no solamente en los cargos menores de la república, sinotambién en las dignidades eclesiásticas”.Todos los historiadores judíos admiten y reconocen que los conversos alcanzaron”exaltadas posiciones en la organización del clero” –
 Joseph Kastein -,
 para, según laEnciclopedia Judaica Castellana que como “Daniel Israel Bonafoy, Miguel Cardoso, JoséQuerido, Mardoqueo Mojiaj y otros, defendían el marranismo como un método de socavar los cimientos del enemigo y como un medio que contribuía a hacer más elástica la luchacontra él… a los que la reina Esther, que no confesó ni su raza ni su nacimiento, les parecíasu propio prototipo” – Enciclopedia Judaica Castellana, Tomo IV, vocablo España -.Pero no se piense que estamos hablando sólo en pretérito de algo que aconteció en el
 pasado, en una etapa histórica o un capítulo ya cerrado. En la Iglesia actual elcriptojudaísmo tiene una gran presencia y potencia.El
Cardenal Bea,
de origen israelí (Bea Ohim) y uno de los grandes artífices del ConcilioVaticano II,
antes de cada sesión conciliar iba a recibir instrucciones
de los Jefes delPoder Oculto por mediación de los B’nai-B’rith, para hacerlas aplicar en el Concilio.
Elmismo Pío XII tenía como confesor al judío Bea.El actual cardenal arzobispo de París
 Jean-Marie Lustiger
nació judío, se educó en lasinagoga y mantiene una postura religiosa ambivalente, siendo un claro favorito de lasucesión en el papado a Juan Pablo II. Es un judío converso contemporáneo, un criptojudío,que alardea de ser “un judío francés” como su primera evidencia y que tiene “conciencia desu origen judío, aunque sólo fuera por mi nombre Aarón”.También en el clero femenino y en el siglo XX se sigue dando el fenómeno delcriptojudaísmo como la hija de Israel
 Edith Stein,
la hebrea convertida al catolicismo,discípula predilecta del filósofo Edmundo Husserl y célebre en Alemania antes de hacersecarmelita.
En España el criptojudío más famoso de los últimos tiempos es Josémaría Escrivá deBalaguer, fundador del Opus Dei, a pesar de que como confirma el padre Basilio Méramo”el judaísmo está contra la Iglesia y siempre ha sido su enemigo”.
LOS GHETTOS JUDÍOS COMO MODELO PARA EL OPUS
El modelo y el patrón de la estructura interna del Opus Dei no es lacomunidad cristiana.El esquema interno de la Obra, su organigrama interior y sus leyes y normas defuncionamiento son un plagio, una transposición de la vida religiosa, social y jurídica de lascomunidades del
 ghetto judío,
reguladas por el
Talmud y las leyes rabínicas del Kahal.
 Escrivá de Balaguer crea el Opus a imagen y
 semejanza del ghetto
 judío, reglamentando suvida en común bajo los mismos principios y dando una cohesión intrínseca basada en lasexperiencias y en las regulaciones normativas, en las prescripciones, en las que se basa laLey del
 Kahal.
Podemos afirmar sin ambigüedades que Escrivá colma las antiguas normasde vida espiritual judía con alegorías y lenguaje cristiano. Son los viejos odres rabínicos yel agua bautismal. Habla en cristiano y piensa y siente en hebreo.Todos los niveles de comportamiento y de intransigencia férrea sobre el grupo sonmanifestaciones resultantes del espíritu del Talmud. El Opus Dei es la institución delrabinato en el seno de la Iglesia Católica.
Escrivá en su juventud conoce y aplica el espíritu del ghetto que se refleja en el libro deJacob Brafmann El l
ibro del Kahal
donde se detalla la vida, la norma y la administración delos ghettos judíos que Escrivá quiere asimilar para su futura Obra, copiándolo al pie de laletra.
Generalmente se piensa que ser judío es simplemente profesar la religión judaica, pero enrealidad es otra cosa bien diferente, es nada menos que pertenecer a un pueblo diferente ydistinto -elegido según ellos- a aquel en que se ha nacido o se vive. Erróneamente se tiene
la consideración de que la sinagoga no es más que el lugar de culto de los israelitas, cuandose ignora que además es su centro de gobierno, su legislatura, su foro, su tribunal, suescuela, su bolsa y su club.
La sinagoga es el alma del judaísmo y su alma a la vez no es laBiblia, sino el Talmud que se materializa en el Kahal, en el que desde que el judío llama alos umbrales de la vida, hasta que sus despojos, lavados con agua hervida con rosas secas,vive secretamente sometido.
El Kahal, como el Opus para sus miembros, rige sus existencias, los subordina y avasalla,los reduce y los maneja infaliblemente.
 El Kahal
existe dondequiera que hay un núcleo judío, que si es pequeño el número se le llama Kehillah y si son muchos y cuentan conrabino y sinagoga, ya es un Kahal, que tiene jurisdicción sobre los kehillahs de lasinmediaciones y de los aledaños. Si el número de la comunidad hebrea es considerable,donde se concentran en una misma ciudad millares de hebreos -como la ciudad de NuevaYork, por ejemplo, donde se dan cita millones de judíos – se instala un Gran Kahal, quetiene ámbito jurisdiccional sobre los kahales de todo el territorio. El Kahal actúa como unsoberano invisible y absoluto al que deben doblegarse voluntades personales e interesesindividuales, igual que en el Opus Dei, réplica de su sistema y funcionamiento. El Kahaltambién juzga a modo de tribunal y persigue como implacable exterminador. El Opus juzga permanentemente a sus miembros vigilados entre sí y los corrige y enmienda. Kahal y Opusson dos realidades de la misma identidad.
Comercio, política, economía, religión, vida privada hasta en sus detalles más íntimosy minuciosos – relaciones entre padres e hijos, entre marido y mujer, entre amos y criados -todo está regido por el Talmud y controlado por el Kahal – el Opus – que es su expresiónconcreta.
Existe una estrecha inteligencia entre el Rabino que elabora la doctrina y el Kahalque la aplica y que el público en general ignora, se licencia, se guarda y se confunde.El Kahal y el Opus, legislan su régimen interior a su albedrío y antojo, según lasmáximas y los dogmas talmúdicos. Más recóndito está y actúa el Beth Din, tribunal secretoque juzga al margen de la justicia convencional, siendo sus códigos no los textos legales,sino su propio espíritu judaico.El engaño ha consistido en hacer parecer a las comunidades judías o al Opus Deicomo simples asociaciones de carácter religioso, ocultando con esta apariencia su verdaderanaturaleza. Su presentación es como núcleos inofensivos, cuando son en realidadsociedades secretas que controlan de forma totalitaria a los individuos que forman parte deellas.Los judíos, como el miembro adepto al Opus Dei, son individuos sujetostotalitariamente a la comunidad israelita o a la Obra en lo político, lo económico, loreligioso, lo militar, lo cultural y hasta en lo privado. Son los hombres más carentes y privados de libertad de la tierra. Son esclavos de un deseo y de una promesa. Se les obligaal secreto, se les reduce al silencio y a la obediencia ciega e irreflexiva a la comunidad judía, a la Obra y a sus órganos de gobierno, que para la mayoría, incluso para los que estándentro, siguen siendo ocultos y secretos.
Su única libertad es la de obedecer a sus jefes y directores espirituales. Obediencia debida,conjurada y juramentada en todo, en el trabajo y en la ideología, en lo religioso y en locultural. Nada deberá hacerse sin el beneplácito inapelable de los jefes y directoresespirituales que son los que marcan de forma indeleble la personalidad desprovista de sus
seguidores. Pedir permiso para todo. No tener iniciativas propias. Cualquier sugerencia aemprender, debe contar con la aquiescencia y el conocimiento previo y preliminar del”superior”.
El Opus, igual que el judaísmo, es la actualización del fariseísmo de antaño, que otorga alos rabinos no sólo el papel de sacerdotes y sumos sacerdotes, sino también el de líderes políticos, el de gobernantes totalitarios y omnímodos de las comunidades judías o del OpusDei dispersas en el mundo. Tanto los rabinos, como los dirigentes del Opus dirigen sincontemplaciones en todos los planos de la vida humana a sus seguidores, en lo político,económico, religioso, social, en sus inquietudes particulares, porque de su influencia hacenun instrumento totalitario, valiéndose de un intrincado sistema de presiones y control, deespionaje y de infiltración en todos los órdenes de la vida personal y moral de susseguidores, para imponer su voluntad y dominio.
La palabra “sinagoga” como el término Opus, tiene tres significados: como asamblea océlula básica organizativa, como templo o edificio, bien inmueble donde se reúnen, que puede ser un templo o en casas particulares que dependen de otras casas de ámbito regionalo de una demarcación mayor según la entidad territorial o el número de los adscritos y por último también es sinónimo de totalitarismo judío cristiano, donde sus dirigentes se erigenen foros de obediencia suprema.
Entre los judíos los “Parnasim” o miembros del Kahal regional o local y en el Opus Dei losdirectores espirituales – que pueden ser o no sacerdotes de la Obra – dirigen la comunidadlocal, planifican la infiltración de sus miembros en todos los estamentos, partidos y grupos políticos, económicos, laborales, etc. sin importarles la ideología, por ello nos encontramos judíos y miembros del Opus Dei en las huestes de los partidos y organizaciones deizquierdas y entre los partidos de derechas o de centro. Su fijación es la obediencia servil.
Dice el israelita
 Jacob AIejandrovich Brafman,
que el control de cada individuo judío esmuy minucioso en todas las actividades de su vida pública y en la privada y que el dominiototalitario de la comunidad judía sobre el individuo judío es absoluto y hasta penetra en laintimidad del hogar israelita.
Igual que en el Opus Dei.El secreto para conseguir la obediencia ciega y totalitaria es la coacción, las leyesrepresivas, la intimidación con el castigo de la eterna condenación sin atenuantes si sedesobedece a los superiores inmediatos, las mortificaciones, las evidencias, las represaliascomo reos del crimen de esa colectividad. Desobedecer a los superiores en estos núcleos essemejante a ofender a Dios, a apartarse de la senda del “bien” y entrar en el camino de la”perdición” eterna. Es el mayor de los pecados. El desacato no se tolera y su corrección másque fraterna es terrible.
Entre las medidas que se toman contra los judíos disidentes que desobedecen, equiparadas alas que adopta el Opus Dei, se encuentran las siguientes:- Todo judío al ingresar en la “Santa Hermandad Sinagogal” tiene que firmar documentoscomprometedores que una vez suscritos no vuelve a ver pero que sabe de su existencia.Cada cierto tiempo tiene que renovar sus juramentos de fidelidad de forma pública ysolemne ante los demás, para que no exista la más mínima duda y se evite cualquier tentación de arrepentimiento del paso dado. Se debe prestar subordinación a ultranza alKahal o a la Obra, por encima de cualquier valor o institución exterior, porque sólo en el
círculo interno se encuentra la verdad, debiendo informar a los rabinos o en su caso a losdirectores espirituales en la Obra, de todos los pormenores y secretos a los que el judío omiembro del Opus Dei tenga acceso, ya sean militares, políticos, administrativos, laboraleso de cualquier índole. Los judíos y los miembros del Opus Dei viven permanentementehipotecados para toda su vida.- Las leyes internas de la secta judaica o de la mafia católica obligan a ventilar lasdiferencias en el interior. Los trapos sucios se lavan en casa. Las controversias las debeconocer y resolver el rabino o los superiores de la Obra. El escándalo no debe jamástrascender a la opinión pública, que debe vivir en la ignorancia de las interioridades delghetto y de la Obra.- Al judío, como al numerario que desobedece, se le priva de la relación carnal con sucónyuge, para lo que se insta a la esposa que también suele ser de la Obra – endogamia judía y del Opus o espiritual – que niegue toda relación sexual hasta que el marido vuelva alredil de la obediencia a las órdenes de sus jefes, para que pueda regresar al lechomatrimonial.
– Como santa coacción también están permitidas las sanciones pecuniarias, siendo tanto elOpus como el judaísmo los grupos totalitarios mejor financiados del mundo.- El fanatismo y la intransigencia son tan exacerbados que en casos de desobediencia gravey pública puede llegarse a la eliminación física del “desertor” o
malsín.
En el Opus hay unsin fin de “muertes providenciales” y “misteriosas” de hombres que sabían demasiado y queno interesaban en un momento dado. En el judaísmo sucede otro tanto. Los intereses en juego son tan enormes que no se detienen ante nada.
Cada miembro de la comunidad es un
espía para sus hermanos
y están obligados adenunciar cualquier signo o síntoma de desafección a las órdenes emanadas o a lacomunidad. Por ello en una comunidad basada en la delación no puede haber ni sinceraamistad, ni confianza, ni hermandad. Denunciar al descarriado es un timbre de gloria: Ser confidente de las intenciones heterodoxas, un tanto a favor del denunciante. La disciplinamediante este sencillo método está siempre garantizada, por funcionar integrados lossistemas más minuciosos de información, espionaje y traición. Así vemos a hijos denunciar a sus padres, esposas contra esposos, amigos entre sí en todo el mundo judío y del Opus.
– La pena en casos de contumacia en el “error” de la desobediencia y de la liberación delyugo del grupo o comunidad, es el herem o excomunión, lo que conlleva una especie demuerte civil y donde antes era ficticia hermandad, ayuda recíproca y socorros mutuos, de pronto, como por un resorte se convierte en animadversión y muerte civil, negando el pan yla sal, haciendo al que se marcha de la espiral de obediencia el boicot más espantoso entodos los dominios, en el económico, en el social, en el político y en el personal. Hay quearruinarlo, eliminarlo socialmente, desacreditarlo, infamarlo, anularlo y neutralizarlo.- La obediencia se da hasta en la censura previa a las lecturas, los juegos, las diversiones,los espectáculos e incluso los amigos. El no judío es un goim, un extraño; el que no esmiembro del Opus Dei, aunque también sea católico, o cristiano, deja de ser un hermano.Toda la información que recaben los judíos o los miembros del Opus Dei sólo debe servir  para beneficio del judaísmo o de la Obra, teniendo de esta forma unos controles deinformación, unas
centrales de datos,
impresionantes y gratuitas.
Conocer es imperar.
“Todos los judíos, sin excepción, están obligados por lo menos semanalmente a entregar asu rabino un informe de todo lo que vean, oigan, lean, etc. en la oficina militar, política,
comercial, de prensa y de toda índole donde trabajen, así como de todo lo que vean y oiganen la calle, en el mercado, en la tienda, en la escuela, en el club, en la instrucción pública,militar, periodística universitaria, religiosa, económica, sindical o de cualquier otra índoledonde se encuentren o donde ‘ocasionalmente tengan acceso”‘. En el Opus el paralelismoes idéntico pues todos sus miembros están obligados a una entrevista semanal con su direc-tor espiritual a la que se denomina
“confidencia”
 para informarle de las actividades ycomunicarle de todo lo que haya tenido conocimiento, visto, oído, leído en cualquier medioen que se haya desenvuelto. El director confecciona con todos los datos que semanalmentele transmiten los miembros un informe que a su vez lo eleva a los superiores y según suimportancia y tras la valoración e interés de las informaciones, las mismas se transmitenhasta la cúspide de la Casa Central del Opus en Roma.En el Opus Dei también existen las criadas – la Obra tiene centros donde enseña y adoctrinaa las jóvenes para el servicio doméstico en casas de la aristocracia y de la burguesía; sonadiestradas para comportarse como agentes del espionaje. En su “confidencia semanal”deben relatar las amistades que frecuentan la casa donde están prestando servicio, lasllamadas telefónicas que reciben sus señores, la correspondencia e incluso las conver-saciones que escuchan en el hogar.Existe en el Opus, igual que entre los judíos, la obligación de denunciar todo lo que pasa enel interior de la comunidad o del ghetto, en lo que se refiere al cumplimiento de suscostumbres y normas que en la Obra se denomina la
“corrección fraterna”.
Esta obligaciónestá dirigida tanto al culpable, a quien hay que tachar y censurar sus faltas con el fin de quese corrija y al director espiritual a quien hay que pedir permiso para desempeñar estaacusación o actuación frente al culpable, lo que significa que también el director espiritualestá previamente informado del contenido de la denuncia pública ante los demás miembrosdel clan.Estas prácticas ejercen un control y una continua vigilancia mutua, creando un ambiente demutua desconfianza, recelo y sospecha que imposibilita una normal convivencia pero quevan configurando el estilo del judaísmo o el espíritu de la Obra.La
obligación de la denuncia,
con sus continuas sospechas y vigilancia en el Opus es unacopia de las vivencias usuales y comunes de los
 ghettos hebreos,
en los que se exigía a susmiembros comunicar al rabino todos los pormenores. Los efectos son idénticos en e! ghettoque en la Obra en tales prácticas. De esta forma se obliga a todos los miembros aactividades de espionaje y de investigación, tan útiles para mantener la cohesión interna ylos vínculos de las respectivas comunidades.Las
“confidencias”
semanales y la
“corrección fraterna”
son piedras angulares en elfuncionamiento de la Obra según la concepción de Escrivá, siendo, en gran parte, la razónde sus éxitos y de su expansión en el mundo entero. Si se suprimieran en el Opus estastécnicas o mecanismos de control, el edificio comenzaría a resquebrajarse, derrumbándosey terminando por carecer de fuerza vital.La información recibida, clasificada, procesada, transmitida a niveles o escalonessuperiores según su contenido o su importancia son una clave del dominio, la hegemonía, la preponderancia y la falta de escrúpulos y de moral que desarrolla.En el Opus diversos países están a la cabeza de la región. El que sus nombres no sean, por lo general, conocidos, no se debe únicamente a la casualidad.
También en cada región,ciertos hombres del sistema están secretamente y en confianza encargados de funciones ycometidos particulares, bien sea del sector finanzas, del comercio, de la enseñanza, etc. sinque sus nombres ni sus misiones sean revelados a los miembros de base y naturalmente
totalmente tapados al conocimiento del resto de los mortales.La vida del ghetto en los judíos y del Opus entre los cristianos repercute en su personalidady en el interior de sus almas, creando una “estirpe” secreta y “diferenciada” de los demás desus semejantes, a los que ignoran, pues para el judío y para el Opus, sólo son semejantes losiguales, es decir ellos mismos. Ellos y sólo ellos son los elegidos, los que han hecho un pacto con Dios, la Obra de Dios, el pueblo de la Alianza, los hijos de Israel. Los demás sonla basura y la escoria de la humanidad. Por ello la vida y el ordenamiento jurídico de susleyes del ghetto o de sus constituciones interiores prevalecen sobre la legislación civil o política de cualquier Estado en el que se asienten
Si el judaísmo ha
 sobrevivido
a la dispersión, a la diáspora, o a las contingenciascoyunturales ha sido por su
espíritu de ghetto
que ha generado entre los hebreos unfanatismo despiadado y una fuerza de voluntad fortificada por la educación, la necesidad ysu propia miseria, lo que les ha hecho concebir una sed insaciable de oro, poder y dominio.Oro, poder y dominio que son las premisas del Opus Dei, que al igual que en los ghettos,desde el primer momento se inculcan y estimulan los sentimientos de odio, intolerancia yorgullo, sentimientos que experimenta el seleccionado, el “elegido” contra sus adversarios,es decir, contra todos los que no sean judíos o miembros de la Obra. Sus pasiones yvoluntades se tensan al máximo.Sus organizaciones, las del Opus y las del ghetto son cerradas; los judíos forman, comodirían Schiller o Fichte, un Estado dentro del Estado.Ghetto y Opus se aprovechan conscientemente de los vicios de sus miembros, de sus pasiones. Como afirma Brafmann en su libro sobre el Kahal, “el
mantenimiento
del judaísmo sólo fue posible gracias a la implantación del ghetto. La separación era y debía ser la solución, separación por el idioma, la vestimenta, la religión. La religión se conformóconscientemente como una religión de culto. Todo judío – lo mismo se puede aplicar a losmiembros de la Obra – se ve obligado intencionadamente a prestar atención a su religión y asus prohibiciones casi en cada momento de su vida, en cualquier acción y en cualquier  pensamiento debido a las
innumerables prescripciones,
donde uno es moralmenteresponsable incluso del comportamiento del vecino. Así, la disciplina del ghetto era la principal arma defensiva en la lucha por el
mantenimiento del pueblo judío y sus pequeñascolonias”
que garantiza la pervivencia.En el ghetto, como en el Opus, la desobediencia se reprime sin contemplaciones y latraición no tiene perdón. Se utiliza el anatema como arma terrible. En el ghetto y en el Opusel ambiente es de soberbia, orgullo e intolerancia, como corresponde al “pueblo elegido”sobre una base religiosa. Para esto sirven sobre todo y fundamentalmente las festividades,los ritos, las celebraciones, las prácticas, los retiros, los ejercicios, las lamentaciones y losrezos… Los cuatro pilares básicos del dogma judío eran la fe en el pacto con Yavé, – elOpus Dei u Obra de Dios también se considera a sí mismo la élite, los selectos, los puros ylos elegidos; la pureza de la raza, en el Opus ellos son los inmaculados frente a lacontaminación exterior; la fe en ser el pueblo elegido y en el Mesías; para la Obra el Mesíasredivivo está representado por el propio Escrivá, cuya figura es objeto de veneracióninterior.Ghetto y Opus tienen rasgos defensivos. De ahí por una parte su odio al “alter” y a la vez sumimetismo, su desarrollo en paralelo con el secreto de su organización y su fanatismo propio de cerebros alienados y talmúdicos, su odio y su disimulo, su agresividad o suservilismo según las circunstancias, y todo ello en aras de una apariencia de espiritualidadinocua.
En el judaísmo, en la celebración de las fiestas del Pesaj, los rabinos recalcan que un soloisraelita agazapado, como nos narra la Biblia, pudo
apoderarse del gobierno
y de lasriquezas de Egipto, con mayor razón puede conseguirlo toda una comunidad judía,infiltrada en una nación. La lección silenciosa la aplica el Opus Dei y fue transmitida ensecreto por Escrivá a sus hombres de confianza y a sus más próximos.Otra máxima del Talmud que siguen al pie de la letra los seguidores de Escrivá es aquellaque reza: “dondequiera que se establezcan los judíos, es preciso que lleguen a ser los amosy mientras no posean el absoluto dominio, deben considerarse como desterrados y prisioneros, aunque lleguen a dominar algunas naciones, hasta que no las dominen todas, nodeben cesar de clamar: ¡Qué tormento! ¡Qué indignidad!”.De forma inconsciente, en el silencio de la termita, Jesús Ynfante nos dice del Opus que”lejos de buscar la transparencia, se entroncan en la oscuridad de los ghettos y de las mafias.
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